Diez años después de su pausa, Buraka Som Sistema ha vuelto. La excusa perfecta para recordar cómo cruzaron kuduro, batida, techno, breakbeat y bass hasta construir uno de los sonidos más físicos y reconocibles de la electrónica europea.

A mediados de los 2000, cuando buena parte de la conversación electrónica europea seguía girando alrededor de Londres, Berlín o París, Buraka Som Sistema dibujó otra ruta: Luanda, Lisboa y la cultura rave británica dentro de un mismo concepto.

El resultado era rápido, crudo, percusivo y difícil de comparar con cualquier otra banda del momento. Buraka no eran simplemente un grupo de kuduro ni una formación electrónica convencional. Eran una rave tocando en directo, una banda construida como un soundsystem y el reflejo de una Lisboa donde convivían las conexiones culturales con Angola, Cabo Verde, Brasil y otros territorios lusófonos.

Su historia se ha resumido muchas veces diciendo que “llevaron el kuduro al mundo”. Algo de verdad hay en ello, pero lo que hicieron fue bastante más interesante.

No inventaron el kuduro: construyeron su propia lectura

El kuduro nació en Angola, especialmente en Luanda, como una música urbana muy ligada a la calle, el baile y una manera directa de producir electrónica: percusiones rápidas, ritmos secos, bajos distorsionados y voces utilizadas casi como otro elemento rítmico.

Buraka Som Sistema nunca pretendió apropiarse de ese origen.

Lo que hicieron Branko, Riot, Conductor y Kalaf fue transformar esas influencias desde su propia realidad lisboeta. La ciudad en la que crecieron no se entendía sin Angola, pero tampoco sin el hip-hop, el techno, el zouk, el dancehall, el breakbeat o la cultura bass británica que circulaba por barrios, radios y clubes.

De ahí salió su sonido.

El grupo trabajó con productores, bailarines y vocalistas angoleños, viajó a Luanda y siempre fue consciente de que su música no era exactamente el kuduro que se hacía allí. Ellos mismos explicaron que muchas personas en Angola preferían llamar a su propuesta batida: ritmos nacidos del kuduro, pero atravesados por otras máquinas, influencias y experiencias.

Buraka no exportó una copia de la música de Luanda. Creó una mutación propia nacida del viaje constante entre Angola y Portugal.

Kuduro, techno y breakbeat dentro del mismo sonido

En la música de Buraka pasaban demasiadas cosas al mismo tiempo.

Estaba la velocidad del kuduro, pero también la presión del techno y del hardcore. Había percusión angoleña, breakbeat, hip-hop, zouk, dancehall, dubstep, drum & bass y esa obsesión británica por hacer que los graves se sintieran directamente en el pecho.

Si alguien llega hoy a Buraka pensando en el afro house contemporáneo, se va a encontrar con algo completamente diferente. Aquí no había atmósferas largas ni grandes desarrollos melódicos. Buraka era tensión, velocidad y movimiento constante.

Las percusiones parecían correr por delante del tema. Las voces servían para lanzar órdenes, marcar el ritmo y provocar una respuesta en el público. Los bajos aparecían sin pedir permiso y las estructuras podían romperse en cualquier momento para regresar todavía más aceleradas.

Canciones como ‘Yah!’, ‘Kalemba (Wegue Wegue)’, ‘Sound of Kuduro’, ‘Hangover (BaBaBa)’ o ‘Stoopid‘ son algunos de sus hitos más icónicos, pero sobre todo Kalemba, mas conocida por el «Wiki Wiki», una canción que se hizo viral en una época donde no existían ni siquiera los smartphones. Un autentico hito.


Una banda que funcionaba como soundsystem

La mejor manera de entender a Buraka Som Sistema siempre fue verlos en directo. Sobre el escenario no era un DJ con varios vocalistas apareciendo por encima. Había producción electrónica, batería, MCs, baile, coreografía, visuales y una comunicación constante con el público.

Branko controlaba buena parte de la producción y las texturas; Conductor trabajaba la arquitectura rítmica; Riot añadía batería en directo; Kalaf ejercía como MC y maestro de ceremonias; y Blaya convertía la voz, el baile y su presencia escénica en una parte fundamental del espectáculo.

Cada elemento empujaba al siguiente. Cuando el beat ganaba intensidad, Riot lo hacía todavía más físico. Cuando Kalaf pedía una reacción, Blaya la convertía en movimiento. El proyecto había nacido, de hecho, alrededor de una noche de club. Después de varias fiestas, sus integrantes decidieron llevar aquel sonido al directo.

Por eso Buraka no era una banda intentando crear una rave. La rave estaba en el origen de la propia banda. Y ahí es donde aparece la idea de soundsystem: no solo como un gran equipo de sonido, sino como una forma colectiva de hacer música. Productores, MCs, percusionistas y bailarines trabajando juntos.

Cambiaron el sonido, pero también el mapa

Buraka Som Sistema también ayudó a demostrar que la electrónica internacional no tenía que llegar siempre desde Reino Unido, Alemania o Estados Unidos.

Podía construirse desde Lisboa, mantener una conversación directa con Luanda y terminar llegando a los grandes festivales sin esconder las raíces culturales que habían hecho posible aquella música.

‘Sound of Kuduro’ resume muy bien esa forma de trabajar. La canción reunió al grupo con M.I.A., DJ Znobia, Saborosa y Puto Prata, conectando a una artista internacional con nombres estrechamente ligados a la escena angoleña.

M.I.A. ayudó a ampliar el alcance del tema, pero los artistas de Luanda no estaban allí como decoración ni como una simple referencia exótica. Formaban parte del sonido, del lenguaje y del contexto de la canción.

Buraka entendió bastante pronto algo que sigue siendo importante: no bastaba con utilizar un ritmo; también había que reconocer a las personas y escenas que lo habían construido.

El intercambio cultural aparecía en las colaboraciones, los créditos, los viajes y dentro de las propias canciones.

Enchufada y todo lo que vino después

La aportación de Buraka no terminó con su música. En 2006, Branko y Kalaf fundaron Enchufada, inicialmente como una plataforma para publicar la música del grupo. Con el tiempo, el sello se convirtió en un hogar para sonidos que no siempre encontraban espacio dentro de la electrónica europea más convencional.

Kuduro, batida, zouk bass, club music, ritmos brasileños y otras expresiones nacidas del movimiento entre culturas encontraron allí un punto de encuentro.

Eso permitió que el impacto de Buraka no se quedara únicamente en una colección de hits o varias giras internacionales. Se convirtió en catálogo, comunidad y oportunidades para que otros artistas continuaran abriendo caminos.

Veinte años después, la recopilación Enchufada: A Lisbon Club Story resume buena parte de esa historia. Y precisamente dentro de ese aniversario apareció ‘Puro Mambo’, la primera canción original de Buraka Som Sistema desde 2014.

Una vuelta que recuerda por qué fueron únicos

En 2026, diez años después de iniciar su pausa, Branko, Riot, Conductor, Kalaf y Blaya volvieron a encontrarse. Primero llegó ‘Puro Mambo’ y después su regreso a los escenarios. Pero la noticia de su vuelta sirve, sobre todo, para mirar todo lo que dejaron detrás.

Hoy es mucho más habitual escuchar ritmos africanos y de la diáspora dentro de festivales y sesiones europeas. Lisboa ocupa un lugar mucho más visible en el mapa electrónico y las mezclas culturales forman parte del lenguaje habitual del clubbing.

En cierto modo, el mundo terminó acercándose a Buraka. Pero su música sigue conservando algo difícil de copiar porque nunca nació siguiendo una tendencia. Nació de una ciudad, de su relación con Angola y de varias culturas conviviendo en un mismo espacio.

Buraka Som Sistema entraba primero por el cuerpo. Después llegaban las preguntas: qué era el kuduro, de dónde salía aquella percusión, por qué sonaba así Lisboa o quiénes eran los artistas angoleños que aparecían en sus canciones.

Consiguieron que miles de personas bailaran una historia cultural compleja antes incluso de saber que la estaban escuchando.

Abel Torres
It's all about the groove. Bass y House music como forma de vida.