Klangkuenstler, el all night long de KUKO y un homenaje a Detroit en la Satélite, marcaron la primera parte del 23 aniversario de CODE
El pasado domingo 11 de octubre arrancaba La Trilogía de CODE, las tres noches con las que la fiesta más emblemática de FABRIK celebra sus 23 años. Con el festivo del lunes guardándonos las espaldas, miles de personas se plantaron en Humanes para una jornada de doce horas, repartida entre seis salas: Main Room, Hangar, Area 19, Crystal 360º, Satélite y Club Area.
Y es que esta vez el gigante no despertó a medias. Si el año pasado la primera entrega se quedó en cuatro salas, sin Hangar ni Area 19, en esta ocasión CODE desplegó el recinto entero desde el primer capítulo, con casi treinta artistas que iban desde los padres del techno de Detroit hasta uno de los nombres que hoy llenan pabellones, Klangkuenstler.
Lo decíamos en la previa: lo más difícil iba a ser decidir dónde estar en cada momento, y así fue. Desde primera hora se respiraba muy buen ambiente en FABRIK, de ese que te avisa de que la noche va a ser grande.
Os contamos cómo vivimos cada una de las salas.

Main Room
Sobre el papel, la Main Room sería el epicentro de la fiesta, y no decepcionó. La producción era brutal, algunos ya habían podido disfrutarla en Loop la pasada noche, pero para la mayoría de los allí presentes nos quedamos alucinados, y es que cuando parece que FABRIK no puede sorprenderte con nada más en este sentido, te vuelven a explicar el porqué es una de las mejores discotecas del mundo. Como es habitual, abrió sus puertas más tarde que otras de las salas, pero desde un principio se veía una cantidad de gente importante pese a la temprana hora.
La noche fue cogiendo forma con FJAAK, que a estas alturas son ya parte de la familia de CODE tras sus recientes visitas en ediciones pasadas estos úitimos años, y tuvieron una actuación muy notable.
También destacamos uno de los sets que más curiosidad nos despertaba: el de Daria Kolosova. Para entonces la Main ya estaba llena hasta la bandera. No hubo un solo momento en el que la pista dejara de bailar, tenía a la gente entregada desde que apareció en cabina. Siempre es un placer verla en cabina, por esa conexión tan natural que consigue con el público. Sin duda uno de los sets que más disfrutamos, y que dejó la sala lista para el plato fuerte de la noche.
A las cuatro de la mañana llegó el momento que buena parte de FABRIK llevaba esperando toda la noche. Klangkuenstler era el gran reclamo del cartel y el nombre capaz de arrastrar a más gente hasta la Main Room, y no es para menos: el alemán ha conseguido llenar pabellones enteros con sus noches Outworld sin renunciar a la crudeza del techno de toda la vida. Evidentemente fue un set memorable, uno de los mejores de este año en FABRIK, pero que se vio un poco opacado por el aforo de la sala. Hubo que cortar accesos por la seguridad de los presentes, ya que mucha gente quería ver a uno de los artistas del momento, pero eso no era posible porque el espacio da para lo que da. Esto no fue del agrado de parte del respetable que había acudido para verle, y que finalmente se fueron sin poder disfrutarlo. Pero la seguridad es lo primero. En cuanto a lo musical, un set brillante que hizo que los que los allí presentes disfrutásemos de lo lindo.
Como manda la tradición, el cierre fue para los padres de la criatura. A partir de las seis de la mañana, Nuke y César Almena tomaron juntos los mandos de la Main Room para soplar sus propias velas, veintitrés años después de fundar CODE. Nadie conoce mejor que ellos a la gente que llena FABRIK. En la previa dijimos que estaríamos esperando a que sonara como siempre el ‘Born Slippy’ y también podemos decir que fue de los cierres más multitudinarios que recuerdo en la Main, que presentó una producción INCREÍBLE hasta que llegadas las siete y media de la mañana, sonasen las últimas notas y retumbase aquello con los aplausos de un público, que igual que nosotros, adora a César y a Nuke.

HANGAR
Esta sala tenía dueño durante toda la noche, pero a eso de las diez de la noche, apareció Alba Franch para levantar el telón y regalarnos una sesión increíble. Literalmente no habían pasado ni diez minutos y el Hangar que no es precisamente pequeño, ya estaba a la mitad de gente, que no tardó mucho más en llenarse. La expectación por KUKO era muy grande, a fin de cuentas era uno de los grandes reclamos de esta noche, pero toda esa gente que abarrotó desde bien pronto la sala, pudo disfrutar de dos horas brutales de Alba, que dejó los mandos del Hangar durante muchas horas, para volverlos a retomar en el matinal, pero eso lo dejamos para después.
Eran las 12 de la noche cuando aparecía KUKO en escena para adueñarse del Hangar durante seis horas de schranz, dónde nos llevó a su universo de la mano de UNREAL en formato all night long. La idea de trasladar la identidad visual de sus fiestas al Hangar y convertirlo durante toda la noche en su propio terreno de juego fue, para mí, de lo mejor que podía pasar en FABRIK.
Nada más entrar, la escenografía ya te ponía en otro mundo. Una gran pantalla con luces blancas y negras, el nombre de UNREAL al fondo con una cabina integrada en una estructura que recordaba a los característicos dientes de UNREAL. No hacía falta más. A partir de ahí, FABRIK se encargó de desplegar su arsenal habitual de producción y su sonido, con luces, láseres y un montaje audiovisual que acompañó la sesión de principio a fin. Si algo quedó claro es que el Hangar no se había preparado para una sesión cualquiera, sino para que KUKO tuviera espacio para desarrollar su set a lo grande.

Y de espacio iba sobrado, porque de gente también. La pista estuvo hasta arriba, incluso mientras Klangkuenstler pinchaba en la Main. Eso sí, dentro del Hangar hacía un calor considerable. De ese que te hace plantearte si bailar cuenta como deporte de resistencia. Por suerte, la música ayudaba a olvidarse un poco de la temperatura y el ambiente acompañó durante toda la noche.
Con seis horas por delante, KUKO tuvo tiempo para recorrer distintas facetas de su sonido. Su schranz y sus vocales fueron parte fundamental de una sesión en la que no te limitabas a ver a alguien detrás de una mesa de mezclas. Cuando llegaban los temas en los que pone su propia voz, él mismo se encargaba de cantar algunas partes, sumando ese punto personal que forma parte de su identidad.
También hubo espacio para escuchar material de CATHARSIS, su álbum debut. ‘Catharsis’, el tema junto a Tokio Hotel, fue uno de los momentazos de la noche. Y con ‘Voicemail’ consiguió que nos viniéramos arriba todos a la vez, moviendo los brazos al ritmo de la música. Y, por supuesto, no todo iba a ser mantener el mismo ritmo durante seis horas. KUKO fue introduciendo algunos temas de hard techno para apretar un poco más la velocidad y cambiar de marcha puntualmente. Pequeñas variaciones que daban otro impulso a la sesión sin hacerle perder su personalidad.
Entre los temas nuevos, los clásicos, el schranz, y las vocales, el set fue construyendo su propio recorrido. Y eso es precisamente lo interesante de un all night long tener tiempo para jugar con distintas intensidades, alargar momentos y sorprender sobre la marcha. Aquí podía tomarse su tiempo y el Hangar estaba dispuesto a seguirle el juego.
Al final, KUKO hizo lo que venía a hacer, llevar su universo a FABRIK, poner el Hangar patas arriba y recordarnos que, a veces, el único problema de un all night long es que seis horas se quedan cortas.
RESTO DE SALAS
Con seis salas abiertas y doce horas por delante, es físicamente imposible estar en todo, así que tocó elegir. La mayor parte de la noche la pasamos entre la Main Room y el Hangar, y eso hizo que no pudiéramos disfrutar del resto de salas todo lo que nos habría gustado. Aun así, sacamos tiempo para visitar Area 19, dónde la contundencia se hizo notar una vez más, y la Satélite que fue una de oda al techno de Detroit. En la Crystal 360º pudimos ver también alguno de los sets que más nos gustaron, y por último El Club, que por desgracia, fue la gran sacrificada de la noche. Aquí destacaremos alguno de los sets que más nos llamaron la atención.
AREA 19
El Area 19 fue la sala que más visitamos después de la Main y el Hangar, y no nos arrepentimos. A fin de cuentas es la sala con más aforo de FABRIK y eso hace que la atmósfera que se respira allí, y ver a tanta gente bailando, te transmita una sensación que se celebra cada vez que abre sus puertas. Sin ir más lejos, en la pasada edición de octubre de la trilogía, no se abrió esta sala y este año estuvo llena de principio a fin.
Pasamos un rato con Ignez a eso de las diez de la noche, que se movió por terrenos de groove y fue calentando la sala. Pero si hay un nombre propio en esta sala, ese es SPFDJ. La sueca la rompió por completo y se marcó un musicón de principio a fin, con ese ‘Tendercore’ rápido y divertido que tanto la define. Para nosotros, uno de los mejores sets de la noche.

Tras ella llegó Clara Cuvé, a la que siempre nos gusta ver por todo lo que transmite en cabina. Es una de las artistas que más ha crecido en los últimos años, y ya es una habitual en CODE: tercera visita en menos de dos años, algo que no podemos más que agradecer. Y el cierre fue cosa de Cera Khin, que mantuvo la colosal pista del Area 19 llena hasta el último minuto, muy aclamada por un público que por supuesto no quería irse a casa.
SATÉLITE
La Satélite se convirtió en un pequeño homenaje a Detroit, y con dos nombres que por sí solos justifican el viaje a Humanes. Los hermanos Burden, Octave One, se plantaron con su directo, rodeados de máquinas, y demostraron por qué llevan más de treinta años siendo una referencia. También destacamos, cómo no, a uno de los padres del techno, Kevin Saunderson, que se encargó de cerrar la sala con una lección de historia hecha sesión.
Ahora bien, la sensación fue agridulce. Ante tanta variedad de propuestas repartidas por el recinto, la Satélite no tuvo la afluencia que merecía la música que estaba sonando. Hubo ratos con bastante gente, pero a nuestro juicio nunca llegó a estar tan llena como pedían nombres tan brutales como Octave One o Kevin Saunderson.
Como detalle a mejorar, el control de accesos que se estableció de cara al set de Klangkuenstler complicó la circulación, e impidió a más de uno llegar a la Satélite en pleno directo de Octave One. Un pequeño ajuste que, en próximas ediciones, seguro que ayuda a que este tipo de actuaciones luzcan como se merecen.

CLUB AREA
Del Club Area podemos contar menos, porque fue una de las salas que menos pisamos. Eso no quita que nos dejáramos caer por allí en algunos ratos, y en todos ellos nos encontramos con una gran selección musical. La sala se vistió de Tribute to Techno, todo en vinilo, y fue un homenaje a algunos de los nombres importantes de la escena nacional, con Iñaki Villasante, Luismi F o Elesbaan y Xpansul en cabina. A ellos se sumó un veterano como el esloveno Valentino Kanzyani, al que destacamos notablemente.
Contó con un público fiel, aunque, como le ocurrió a la Satélite, también acusó la enorme oferta de artistas y salas abiertas esa noche. No fue la más concurrida, pero quienes eligieron quedarse allí disfrutaron de una de las propuestas con más esencia de toda la fiesta.
CRYSTAL 360
Otra de las confirmaciones de esta CODE es una tendencia que ya no sorprende a nadie: la Crystal 360º es una de las salas más demandadas de FABRIK. Abrió a las 18:00, con nuestro compañero de Wololo Sound, Ruiso a los mandos, y prácticamente estuvo llena a todas horas. Increíble.
Buena parte de la culpa la tiene su sonido, que es una de las razones por las que la gente decide quedarse a vivir allí. La otra es su formato. Sin ser una sala pequeña, sí es de las más recogidas del recinto, y con la cabina en el centro todo se concentra: estás tan cerca del DJ que lo vives desde dentro, en una unión casi íntima entre artista y público que probablemente sea de todo FABRIK, la sala que más lo consigue.
Entre todo lo que vimos, destacamos el live de Sera J, el set de Mac Declos y el cierre de Obscure Shape. Pero por encima de todos estuvo ANNĒ. La griega era nuestra apuesta de la noche en esta sala y no fallamos: con esos sonidos de Detroit y de los 90 encontró en la Crystal el escenario perfecto para conectar con una pista abarrotada.

MATINAL
Y como con 12 horas no habíamos tenido suficiente, nos dirigimos al hangar para disfrutar de una de las cosas que más nos gusta en wololo sound: el after. Como es habitual, el line up era sorpresa, pero allí no se movió apenas nadie hasta que cerraron las puertas a eso de las doce de la mañana. Valentino Kanzyani, los costarricenses de Electronic Animals, Nuke, por tercera vez en la fiesta (insaciable) o el brutal cierre de Alba Franch, nos hicieron disfrutar de una mañana de festivo nacional, y a eso de las 12 de la mañana dejó de sonar la música tras 18 increíbles horas de memorable fiestón.
Como bien reza el titular, nadie quiso perderse la primera parte de este cumpleaños de CODE, que tiene su continuación el 14 de noviembre y el 15 de diciembre, con otros impresionantes carteles que seguro nos harán disfrutar mucho de ambas noches, aunque esta primera parte de la trilogía deja el listón muy alto.

