Siempre es de agradecer salir del bullicio con el objetivo de conocer un proyecto que apueste por la diversidad musical, la intimidad y los espacios naturales. Esto es lo que nos ocurrió el fin de semana del 3 al 5 de septiembre, cuando pusimos rumbo a Ourense, concretamente a la Aldea de Couso, lugar donde Terra Moura celebró su segunda edición. Os contamos nuestra experiencia.

El evento comenzaba a las 17:00 del jueves y, por cuestiones de la vida, hasta las 00:30 no aparecimos por allí. Al llegar era más que obvio que nos encontrábamos en un paraje natural, rodeados por un silencio atronador que, en ese momento, rompía el potente sistema de sonido. La aldea es digna de admirar. «De día será más bonita», me dije, y a día de hoy no sé hasta qué punto es cierto, ya que de noche, con las luces tenues de sus calles y la ligera iluminación propuesta por el equipo de Terra Moura, ofrecía un aspecto apaciguador, sacado de una especie de cuento de hadas.

Entre una cosa y otra tardé en asentarme y, para cuando me vi en la pista de baile, estaba Senda Fatal a los mandos de la cabina de Terra Moura, tras los sets eclécticos de JoséValium y Matiz, que calentaron al público de la mejor forma posible y desde diferentes enfoques. Últimamente, el artista madrileño está haciendo guiños al techno, una influencia que se mezcla a la perfección con su componente house. De nuevo, ofreció una selección muy limpia en lo técnico, dejando destellos dub y cortes progresivos que, al día siguiente, nos mostró en el nuevo capítulo de Senderos Posibles, grabado allí mismo.

Tras pasar una fría noche, la mañana ya nos esperaba con una jornada extensa y llena de momentos a tener en cuenta. Pero, antes de nada, hagamos un pequeño repaso a ciertos aspectos que nos gustaron. Empezando por la carta de bebidas, amplia y variada, con refrescos como Aquarius, Nestea o Mango Loco, además de bebidas alcohólicas como crema de orujo o licor café. Todo ello con precios más que sensatos, entre los 2 y los 8 €. Al tratarse de un espacio natural, daba gusto perderse por sus alrededores, entre árboles, riachuelos y zonas de sombra que permitían combatir el calor de Ourense.

Aplauso también para la organización por la cantidad de actividades incluidas en su programa: desde un paseo por la naturaleza con Quique, bombero local, en el que se prestaba atención a la flora de la zona y se explicaban diferentes precauciones contra los incendios, hasta talleres de respiración y prácticas de baile.

La curaduría musical de Terra Moura es amplia y diversa. El festival contaba con dos escenarios. Momento, con un soundsystem creado por Inutilidad Esencial, apostaba por sonidos ambient, dub, étnicos, jazz y mucho más, convirtiéndose en un lugar perfecto para desconectar, sentarse y recibir la música de una forma diferente.

O Claro era el escenario principal y, durante la jornada del viernes, queremos destacar el set de tres horas de Mad Miram, quien mostró una vez más su amplio registro, marcando el pulso de la tarde entre ritmos rotos, electro y pinceladas de techno y house. Después de ella fue el turno de Java, parte de la organización, quien supo controlar los nervios ante una cita tan especial y nos dejó una de las sesiones destacadas de esta edición. Trance con guiños al techno y momentos geniales como cuando sonó ‘W.I.R.’ de Wassermann, un tema que se entrelazaba a la perfección con la noche y el entorno.

Cuando dos artistas son amigas y llevan tiempo haciendo B2B, la química se nota; y en la ejecución, todavía más. Detrás del colectivo Mixtethika, Beltranz y Elena Barker nos regalaron otro de los grandes sets de Terra Moura: tres horas sin ningún fallo apreciable, química tanto en cabina como con el público y un derroche de calidad en una selección musical que viajó entre progressive house, minimal, dub y ritmos rotos. Nos hicieron bailar al son de temas como ‘Collected Pieces’ de Morpheme o ‘Bellz’ de Nectar.

Como podéis ver, la noche del viernes fue sublime musicalmente hablando y, por lo tanto, no podía tener un mejor final que con Oma Totem. El catalán está considerado una de las joyas de la escena electrónica nacional actual y cada vez cuenta con mayor proyección internacional. Dos horas y media de puro goce y frenesí: mezclas rápidas y muy limpias, breaks cortos… Él mismo nos lo dijo antes de empezar: la intensidad iba a ser la protagonista, y no nos mintió en absoluto.

De forma totalmente personal, puedo afirmar que fue uno de los mejores sets que he escuchado este año, y vivirlo en un espacio como este me alegra todavía más. Bass en grandes cantidades, electro, breakbeat futurista, cortes progresivos y mucho más en una sesión que tardaré en olvidar, con temas como ‘Göbekli’ de Suki o ‘Plot Twist’ de CCL, además de varios unreleased.

El sábado fue un día muy extraño que empezó de la mejor forma posible con Ripley B, gerente de El Almacén de Discos, una de las tiendas de referencia de Madrid. Llegó con una maleta cargada de vinilos escogidos a la perfección, como si todos llevaran una etiqueta que dijera: «Para ser pinchados una mañana de sábado en una aldea de Galicia«. Breaks ligeros, liquid drum and bass y trip hop, desde Trickpony hasta temas como ‘Before Today’ de Everything But The Girl. Un set de cuatro horas que provocó el primer gran aplauso de la mañana.

La selección musical cargada de luz continuó con la gallega Bold G, que recogió a la perfección el testigo dejado por Ripley B con un set principalmente enfocado al trip hop, un estilo perfecto para acompañar la luz del día, además de diversas pinceladas hiphoperas. Sonaron temas como ‘My Baby’s Got It Out For Me’ de a.s.o. junto a Alias Error.

Tras esta magnífica mañana musical, nuestro cuerpo nos llevó a disfrutar del taller ‘El Cuento’, una experiencia musical inmersiva guiada por el colectivo echo-echo a través de Martini.Raw y Balou. Todo pintaba genial: de fondo sonaba ‘#3’ de Aphex Twin mientras se creaba un espacio de relajación en el que se respiraba una gran conexión, pero la lluvia tenía otros planes.

La actividad tuvo que detenerse, pero Martini y Balou desarrollaron una sesión maravillosa como respuesta a la lluvia, introduciendo piano y guitarra en directo sobre temas de corte jazzístico, downtempo y trip hop durante todo el tiempo que duró la tormenta. De 10. Uno de los momentos más destacados del festival.

En O Claro, mientras tanto, Pitis Parker, otro querido artista local, estaba realizando otra de las sesiones destacadas del festival, siendo además la única en clave italo disco, un estilo perfecto para acompañar una buena sobremesa. El joven artista destaca por su carisma en cabina y este era un set especial, ya que se trataba de la primera vez que pinchaba a vinilo delante del público. Y lo bordó.

La lluvia le acompañó, y hay momentos que solo la lluvia puede crear. Fue uno de los sets en los que el público más se dejó llevar, abrazándose a una especie de euforia colectiva ante un cierre apoteósico al ritmo de ‘Necronovia (Spanish Disko Version)’ de Robert Calvin. Justo cuando terminó, pareció que las nubes se liberasen de golpe y cayó toda la tormenta, haciendo que se paralizase prácticamente todo, excepto Momento, durante varias horas.

Tenemos que aplaudir la rapidez con la que el equipo reaccionó para salvar la situación. También intentaron, aunque con buena fe, montar un escenario improvisado, algo que no terminamos de ver acertado, ya que creemos que, ante una situación así, lo más normal y sensato es detener por completo la actividad hasta que las condiciones volviesen a estabilizarse.

Tras todo este barullo descansé durante un buen rato porque el cuerpo lo pedía. Las primeras horas de la noche del sábado no fueron especialmente destacadas, quizá porque la pista se encontraba algo fría en comparación con otros momentos del festival. Así que decidimos hacer un punto y aparte para despedirnos de Terra Moura al ritmo de Sugar Free, otro de los grandes reclamos del cartel.

La madrileña volvió a demostrar lo impoluta que es en cabina, mezclando vinilo y digital. Un híbrido entre techno y house con aires hipnóticos, rasgos un tanto mentales, que nos recordaban a una especie de mazmorra. Fue un set que gustó mucho, aunque personalmente creemos que habría encajado mejor durante las horas de peak time de la noche, ya que su selección tenía poca luz para lo que suele pedir un cierre matinal después de tres días de festival.

Terra Moura nos ha encantado y, sin duda, nos deja con la sensación de que tiene un gran camino por delante. Se nota que detrás hay un equipo joven, presente en la escena, y se percibe tanto en el trato como en los detalles y en el cuidado del proyecto.

Estaremos encantados de ver cómo crece.

Un placer.

Alejandro Ruiz
Viviendo a ritmo de groove, jungle, techno, house, breakbeat, trance, ambient y mucho más.