El Recinto Ferial de Santa Cruz acogió la primera edición de un festival que reunió a más de 5.000 personas y combinó electrónica, música sinfónica, producción audiovisual, gastronomía y talento local
El pasado sábado 12 de septiembre, el Recinto Ferial de Santa Cruz de Tenerife se convirtió en el punto de encuentro de más de 5.000 personas con la primera edición de Noctámbula. El festival planteó una propuesta que buscaba alejarse del formato más convencional para apostar por una experiencia con diferentes ambientes, escenarios y actividades, extendiéndose desde las primeras horas de la tarde hasta pasada la medianoche.
Con las puertas abiertas pasadas las 15:00 horas, tres escenarios — Terrace Stage, 360 Stage y Main Stage— repartían la programación por el recinto. A ellos se sumaban una zona gastronómica, espacios de descanso, zona gaming y el Market Km 0, dedicado a productos de elaboración artesanal y diseños realizados en Canarias.
La distribución permitía recorrer el recinto y cambiar de ambiente durante el evento, alternando las actuaciones con diferentes propuestas de ocio y gastronomía.
EL ACENTO CANARIO DE NOCTÁMBULA
El evento daba comienzo en el Terrace Stage, en la zona exterior junto al espacio gastronómico. Era la zona más íntima y relajada del recinto, pensada como antesala al Main Stage y al 360º Stage. Claudia Rutten fue una de las primeras en ponerse tras los decks, con un warm up de tech house. Luego llegaría Tay de León, más habitual en sonidos latinos y urbanos, que supo adaptar su sesión a la ocasión y llevarla hacia un sonido más electrónico.
En la zona interior, Dani Chueca fue el encargado de abrir el 360 Stage antes de dar paso a DJ Jonay, uno de los nombres vinculados a la escena electrónica tinerfeña desde los años 90. Su sesión, marcada por los sonidos old-school rave y hardcore, aportó un toque de identidad local a la programación. Como era de esperar, su presencia fue muy bien recibida por el público tinerfeño, que volvió a demostrar el vínculo que mantiene con uno de los artistas más veteranos y reconocidos de la escena electrónica de la isla.
El 360 Stage planteaba una fórmula diferente a la de otros formatos 360 que buscan acercar al DJ al público. En este caso, la cabina estaba situada sobre una torre de unos ocho metros de altura, por lo que el artista quedaba bastante alejado y resultaba difícil verlo directamente desde algunas zonas. La pantalla situada en el extremo opuesto mostraba imágenes del DJ en directo, intentando recuperar esa conexión visual, aunque la distancia física seguía siendo evidente. La estructura, recubierta por una lona negra, tenía una estética muy sencilla y pasaba algo desapercibida dentro del conjunto del festival. La propuesta terminaba poniendo más peso en la música y en la propia pista que en la figura del DJ.
Michenlo animó con su tech house, mezclando temas conocidos con una sesión muy bailable que mantuvo al público del 360 Stage arriba. Al mismo tiempo, en el escenario principal ya estaba todo listo para dar paso a la actuación principal.
Symphony of Unity, el gran momento de la noche
Pasadas las 20:30 horas, más de medio centenar de músicos y vocalistas ocuparon el escenario bajo la dirección de Kevin Houben para presentar el nuevo espectáculo audiovisual Horizon de Symphony of Unity de Tomorrowland, que habría debutado en julio de este año en el concido festival belga. La cita tenía además un carácter especial al tratarse de la única fecha de Symphony of Unity en España durante 2026.
La propuesta va mucho más allá de tocar música electrónica con una orquesta. Symphony of Unity toma temas que estamos acostumbrados a escuchar en festivales y clubes y los lleva a otro terreno a través de instrumentos de cuerda, viento y percusión, además de voces y nuevos arreglos. Ver todo esto en directo cambia bastante la forma de percibir esas canciones.
Mientras sonaba la música, las grandes pantallas del Main Stage acompañaban cada pieza con imágenes de paisajes naturales, horizontes, montañas y diferentes elementos digitales. La iluminación también iba cambiando con la música y hacía que todo el escenario cobrara fuerza. Uno de los momentos más emocionantes llegó con Don’t You Worry Child, de Swedish House Mafia, un tema que el público reconoció rápidamente y que provocó una reacción especialmente fuerte.
Durante el espectáculo, el ambiente cambió por completo. El público pasó de bailar a quedarse mirando el escenario, siguiendo la interpretación de la orquesta y reconociendo muchos de los temas que forman parte de la electrónica que ya conocemos. Fue probablemente uno de los momentos más especiales de la noche y una buena muestra de lo que Noctámbula había preparado para esta primera edición.
Una vez terminó Symphony of Unity, el festival todavía guardaba una pequeña sorpresa. Kydan subió al escenario 360 para amenizar el cambio de producción y mantener la energía mientras el Main Stage se preparaba para recibir a Meduza, quién devolvió el protagonismo a la electrónica de club con una sesión de carácter más comercial y reconocible.

La encargada de cerrar la noche fue Indira Paganotto, que quiso hacerlo mirando directamente hacia casa. La artista abrió su sesión con su conocida intro de Los Gofiones, haciendo sonar las chácaras por todo el Recinto Ferial antes de entrar de lleno en su característico psytrance y techno. El comienzo conectó su sonido mas internacional con sus raíces canarias y provocó una respuesta especialmente entusiasta entre el público. Además, fue durante su sesión cuando mejor se pudo apreciar el buen sonido del festival, con un volumen potente y unos graves muy presentes, sin saturar en ningún momento. Tras la sesión, Indira quiso tener un gesto con BJones a través de sus redes sociales, dedicándole unas palabras a su compañera y amiga, que finalmente no pudo participar en el festival pese a formar parte de los nombres destacados del cartel inicial. Paganotto se incorporó entonces al cartel para tomar el relevo y poner el cierre a la noche.
Como cualquier primera edición, Noctámbula también dejó algunos detalles que podrán seguir puliéndose. Uno de los aspectos más comentados fue la disponibilidad de agua, ya que los puntos habilitados dejaron de disponer de ella varias horas antes de que terminara el festival. El precio de algunas consumiciones también fue otro de los puntos señalados por los asistentes. Por otro lado, el uso de las pantallas gigantes como espacio de publicidad llamaba especialmente la atención, ya que en algunos momentos interrumpía la experiencia audiovisual del festival y rompía un poco con el ambiente que se había creado.
Más allá de estos aspectos, la primera edición consiguió construir una identidad propia alrededor de una idea clara: combinar música electrónica, música sinfónica, producción, gastronomía, entretenimiento y talento local en un mismo espacio. La presencia de Claudia Rutten, Tay de León, Dani Chueca, Kydan y DJ Jonay permitió que la escena tinerfeña tuviera su espacio junto a nombres como Meduza e Indira Paganotto, mientras que Symphony of Unity aportaba una experiencia poco habitual en la isla.
Con más de 5.000 personas en su primera edición y una propuesta que consiguió traer a Tenerife la única actuación española de Symphony of Unity durante 2026, Noctámbula cierra su estreno con una propuesta que ha dejado claro que hay espacio para seguir creciendo. La organización ya ha confirmado una nueva edición para 2027. Esta primera cita dejó una imagen difícil de repetir: una orquesta sinfónica interpretando música electrónica sobre el escenario principal, con Tenerife disfrutando de una parte del universo de Tomorrowland y una nueva propuesta que ya tiene fecha para volver el próximo año.






