Volvimos a vivir otra edición memorable de Medusa Festival. 185.000 asistentes durante cuatro días, nueve escenarios, una producción cada vez más ambiciosa y un cartel capaz de aglutinar remember, house, techno, hardcore y los grandes nombres del EDM. Medusa Festival volvió a demostrar en Cullera que ya juega de tú a tú con los grandes festivales multigénero de Europa
Hablar de Medusa Festival es hablar hoy en día del mejor festival de España. Así de claro. Por cartel, por producción, por propuesta, e incluso por su público. Se podría pensar que un festival con tanta variedad de géneros (de la Bresh a la Masters of Hardcore) podría tener un a atmósfera extraña, como de tribus urbanas sin nada en común, pero nada más lejos de la realidad. Aquí puedes encontrarte a un veterano del remember con sus canciones de hace treinta años conviviendo en armonía con una nueva generación completamente entregada al hard techno, al hardcore o a algunos de los sonidos que tanto están creciendo. Y es que precisamente ahí reside buena parte de su encanto.
La edición de 2026 reunió a 185.000 asistentes entre jueves y domingo, superando incluso las previsiones iniciales del propio festival. El sábado, además, se alcanzaron 56.000 personas simultáneamente dentro del recinto, la cifra más alta registrada en los doce años de historia de Medusa Festival.
Pero más allá de los números, esta edición nos dejó especialmente buenas sensaciones. Encontramos mejoras en varios aspectos que habíamos criticado en años anteriores, además de un cartel tremendamente diverso y, sobre todo, como comentamos, una atmósfera donde públicos que podrían parecer completamente opuestos convivieron con bastante naturalidad.

Jueves: empiezan cuatro días en Cullera
La apertura del camping y la tradicional preparty sirvieron para dar el pistoletazo de salida a cuatro días en los que Cullera vuelve a transformarse alrededor del festival.
El jueves continúa funcionando como una primera toma de contacto. Llegar, instalarse, encontrarse con caras conocidas y empezar a entrar en la burbuja Medusa antes de que el viernes abra la programación completa. Claro, que una pre-party con nombres como Nicky Romero, Yanamaste o Andrés Campo tiene poco de pre y mucho de party. Nivelazo.
Pero este año había especialmente ganas de descubrir qué había preparado el festival con APSARAS, la temática elegida para su duodécima edición. El concepto nació tras un proceso creativo de doce meses inspirado en las tradiciones hindú y budista del Sudeste Asiático. El propio equipo de Medusa Festival viajó a Tailandia para visitar templos de Chiang Mai y Chiang Rai y desarrollar las primeras ideas del diseño, intentando además evitar representaciones directas de figuras religiosas que pudieran resultar irrespetuosas.
El resultado más visible era, por supuesto, el Mainstage: una estructura de 105 metros de ancho, 27 metros de altura y 120 toneladas, inspirada visualmente en la arquitectura de Angkor Wat. Y sí, sobre el terreno impresionaba.
Viernes: una oda a la variedad
El viernes fue posiblemente el día que mejor ejemplificó lo qué es Medusa Festival actualmente.
HALŌ llevaba al escenario principal esa mezcla entre progressive house, melodía y nostalgia que conecta directamente con una generación entera y después Dimitri Vegas ponía el punto de estrella del EDM en un escenario que ya había vivido la primera Opening Ceremony, uno de los momentos de producción más ambiciosos del festival. A las once de la noche, 250 drones se elevaron hasta 120 metros sobre el recinto mientras música, narración, iluminación y fuegos artificiales acompañaban la historia. La edición de este año añadió además pirodrones y un sistema de pirotecnia horizontal guiado mediante cables sobre el público, utilizado por primera vez en España según la organización. De esas cosas que, independientemente del artista que estés esperando después, obligan a levantar la cabeza y mirar.

Mientras tanto, en otros puntos del recinto la película era completamente diferente. Fatima Hajji y Vendex llenaron hasta arriba el Resonance Stage, demostrando nuevamente el enorme tirón que tienen en España los sonidos más contundentes. El hardstyle, por su parte, tomó Arcade Land, con nombres como Phuture Noize, Sound Rush o Rebelion; donde también encontramos una mejora importante respecto a otras ediciones: el sonido funcionó mucho mejor y permitió disfrutar de las sesiones con la pegada que necesita este género.Y mientras todo esto ocurría, el barco pirata acogía un takeover de La Resistencia de Raúl Ortiz, acercando al festival ese universo remember que continúa siendo parte fundamental de su identidad.
Y es que fue precisamente esa posibilidad de cambiar completamente de género caminando apenas unos minutos lo que más nos gustó del día, y lo que hace tan divertido al festival. No hay una única forma correcta de vivirlo, puedes empezar escuchando progressive house, pasar al techno, terminar bailando hardstyle y encontrarte de camino una fiesta de remember. Y lo más importante, con la sensación de que todas pertenecen al mismo evento y están integradas con coherencia.
Sábado: la experiencia Medusa en su máxima expresión
El sábado fue una jornada récord para Medusa Festival: 56.000 asistentes ocuparon los nueve escenarios abiertos en un día que no comenzó de una manera sencilla. La apertura del recinto se retrasó tres horas, de las 17:00 (como estaba previsto) a las 20:00, debido a una fuerte tormenta que, por suerte, no dejó daños reseñables.
Empezábamos el día en el Beach Club para disfrutar de una buena dosis de hardcore y, para algunos, ese sería el hogar del día. Varios maestros del género, tanto patrios como internacionales, reunieron ahí al que fue, quizá, el público más pasional del fin de semana. Muchísimo baile y mucha diversión y algunas de las mejores sesiones del año, allí disfrutamos de los sonidos early y millennium de Promo, Endymion o The Viper, así como de leyendas de nuestro país como DJ Juanma.
El Resonance Stage se transformaba hoy en house y tech house con Nic Fanciulli B2B Mita Gami o Mau P. Lamentablemente, Carl Cox no pudo acudir debido a un problema logístico de última hora, quedando cubierto su slot por Karretero B2B Chelina Manuhutu, que ya habían actuado previamente. Ben Sims fue el encargado del cierre en este área. Tampoco podemos olvidar el takeover exclusivo de 240KM/H, capitaneada por Adrián Mills y otros DJs relacionados al sello como Serafina o AEREA en formato live.

Y el Mainstage, a lo suyo. Volvimos a disfrutar de la misma Opening Ceremony del día anterior (volveríamos a vivirla una tercera y una cuarta vez si pudiéramos, vaya delicia) y vivimos sets de artistas como James Hype, Steve Aoki o un incombustible DJ Nano, que afrontó una maratoniana jornada tras pinchar en Asturias y venir en jet privado. Nos hizo bailar con todos los himnos de una generación en un set muy notable.
Pero uno de los momentos que más ganas teníamos de vivir llegó al cierre. 4444 FOUR OF A KIND, el proyecto conjunto de Sub Zero Project y D-Block & S-te-Fan, fue el encargado de llevar los BPMs altos al escenario principal. El público respondió, y vaya si respondió. En una sesión muy parecida a la que hicieran en Tomorrowland, los cuatro ases no defraudaron con su arsenal de IDs y su sonido tan rompedor, a caballo entre el hardstyle, el big room techno y referencias de otros géneros. Son la formación del año (e incluso de la década) en la escena hard y eso queda patente en cada uno de sus shows.

Domingo: takeovers y un último baile
El domingo fue el gran día de los takeovers (aún más). Masters of Hardcore, Universo Mákina y H4T3R tomaron diferentes zonas del recinto, trayendo sus comunidades y su colorido a un festival que ya estaba siendo memorable. Era difícil imaginar una mejor fotografía de lo que estaba sucediendo musicalmente en el festival. Desde la mákina y el remember hasta el hardcore y los sonidos rave actuales, Medusa Festival había reservado espacios completos a culturas musicales que durante muchos años fueron consideradas prácticamente nichos independientes.
Disfrutamos mucho con la Masters, y fuimos a por un poco de zapatilla a H4T3R pero nuestro corazón se quedo en Universo Mákina. El trío formado por Pastis, Buenri y Sisu trajo las que quizá fueron las mejores vibras de todo el festival. Música alegre, melódica y emotiva. No necesitamos más. Y el público, un delirio constante de saltos y brazos en alto.
Mientras tanto, el Mainstage seguía a los suyo. La característica trompeta de Timmy Trumpet volvió a desatar el caos en el escenario principal y Tiësto puso la dosis de trance y grandes melodías en una actuación especialmente esperada: llevaba más de veinte años sin actuar en Valencia. Aun así, esperábamos algo más… »purista» del holandés, com más peso del trance y menos de temas más comerciales. Tras él, set sorpresa del día: nada menos que DJ Pepo. Techno con mayúsculas en el Mainstage de Medusa Festival, era algo que nos merecíamos y que el público acogió de maravilla.
Hablando de techno, el Resonance Stage, presentaba hoy también una versión bastante más housera, con nombres como HUGEL, Franky Rizardo y Marco Carola, mientras Adam Beyer mantenía viva la vertiente techno antes de las últimas horas del festival. Y, para terminar, Sara Landry, cerró Medusa Festival 2026 en clave de psytrance.
Wololo Sound, presente
Esta edición fue además especialmente intensa para nosotros. Además de realizar nuestra habitual cobertura del festival, Wololo Sound se encargó del podcast oficial de Medusa Festival. Durante el fin de semana pasaron por nuestra cabina multitud de artistas nacionales e internacionales, compañeros de otros medios y diferentes creadores vinculados a la música electrónica. Todo el contenido irá viendo la luz próximamente en nuestros canales habituales.
Y por supuesto, si el domingo os pasasteis por el escenario de Vértigo pudisteis encontrar a CORTEZZ y a RIZZU a los mandos con 3 horas de house, tech house y mucha diversión. Siempre musicón cuando está Wololo Soundsystem.

Un balance muy positivo
Nuestro balance de Medusa Festival 2026 es claramente positivo. La producción sigue creciendo. El diseño de APSARAS fue uno de los más ambiciosos que recordamos en Cullera y las ceremonias demostraron nuevamente hasta qué punto Medusa Festival quiere competir también en el apartado audiovisual. La organización cifró la edición en 150 DJs y nueve escenarios, unas dimensiones que explican la enorme variedad disponible durante todo el fin de semana.
Eso no significa que todo sea perfecto. La experiencia del camping todavía tiene margen de mejora en algunos aspectos y la cobertura móvil fue prácticamente inexistente en gran parte del entorno del festival, algo especialmente incómodo cuando intentas localizar a tus amigos. Pero fueron pocas sombras dentro de una edición especialmente sólida. Incluso ante unas temperaturas muy altas, la organización desplegó 350 puntos de agua fresca y suministro gratuito de agua potable, mientras que la tormenta del sábado pudo gestionarse sin incidentes graves.
Medusa Festival sigue creciendo, pero quizá lo más importante es que empieza a hacerlo sin perder aquello que le hace diferente. Un festival capaz de reunir a aficionados al techno, EDM, house, remember, hardstyle, hardcore o trance en el mismo recinto y conseguir que todos sientan que tienen su lugar.
La edición de 2026 ha sido de récord. Pero, más que las cifras, nos quedamos con esa sensación de que la electrónica española está atravesando un momento especialmente interesante. Hay público, hay curiosidad y hay cada vez menos miedo a cruzar géneros. Y Medusa Festival, precisamente por reunirlos todos, es uno de los mejores lugares para comprobarlo.






