Mi primera visita a [UNVRS] coincidió con una de las noches más especiales de Paradise, con Hot Since 82, Chelina Manuhutu y un B3B entre Jamie Jones, Loco Dice y Franky Rizardo como principal reclamo

El miércoles ya había sido un día difícil de mejorar. Unas horas antes estaba en una playa de Sant Antoni viendo cómo Ibiza se quedaba a oscuras durante un eclipse total mientras Franky Rizardo y Jamie Jones compartían cabina. Pero la jornada todavía guardaba un último capítulo.

Paradise celebraba una nueva edición en [UNVRS] y lo hacía con un cierre poco habitual: Jamie Jones, Loco Dice y Franky Rizardo compartirían la Main Room durante tres horas. Tres artistas que representan distintas generaciones y formas de entender el house y sus fronteras con el techno, reunidos en un B3B que justificaba por sí solo continuar la noche hasta la mañana siguiente.

El cartel sumaba además a Chelina Manuhutu y Hot Since 82 antes del esperado trío. Pero había otro motivo por el que llegaba especialmente ilusionado: era mi primera vez en [UNVRS].

Primera toma de contacto con [UNVRS]

Después de meses viendo vídeos y escuchando opiniones sobre el club, pensaba que tenía una idea bastante aproximada de lo que iba a encontrar. La realidad consiguió sorprenderme.

La primera impresión llega incluso antes de atravesar la puerta. Desde la carretera, [UNVRS] se alza sobre el entorno con una presencia imponente, elegante y algo enigmática. Sus dimensiones resultan evidentes desde fuera, pero el edificio no termina de revelar lo que sucede dentro.

Las expectativas tampoco son precisamente pequeñas. En 2026, [UNVRS] alcanzó el primer puesto del Top 100 Clubs de DJ Mag. Este tipo de rankings pueden tener mayor o menor importancia dependiendo de a quién se pregunte, pero ocupar la primera posición sirve al menos para entender la atención internacional que rodea al proyecto de The Night League.

Y una de las primeras cosas que descubrí es que [UNVRS] tiene bastante más que ofrecer que la Main Room que concentra buena parte de las imágenes que circulan en redes. Pasillos, escaleras, salas secundarias y pequeños recovecos hacen que explorar el club sea parte de la propia experiencia. Mi primera sorpresa llegó prácticamente nada más entrar.

The Apartment y un club con muchas capas

Tuve la oportunidad de conocer The Apartment, uno de los espacios más reservados de [UNVRS]. Para acceder es necesaria una invitación específica y los teléfonos móviles deben quedarse fuera. El cambio de ambiente es inmediato. Frente a la escala monumental que uno asocia al club, The Apartment plantea algo mucho más íntimo y elegante. Personalmente, ni siquiera conocía su existencia antes de aquella noche, así que mi primera visita empezó descubriendo una faceta de [UNVRS] que rara vez aparece en vídeos o publicaciones.

Después llegó, por fin, la Main Room. Y aquí las dimensiones sí impresionan. Verla en persona permite entender mejor no solo su tamaño, sino también las posibilidades de transformación que ofrece. Paradise ocupa los miércoles con Starship Eden, su concepto para esta temporada, construido alrededor de una estética que mezcla vegetación, formas orgánicas y elementos de inspiración cósmica.

Sobre el papel podría sonar bastante recargado. En pista, al menos aquella noche, me pareció todo lo contrario. La vegetación integrada en la sala, la iluminación y los elementos reflectantes aportaban identidad sin cubrir por completo la arquitectura original de [UNVRS]. Especialmente llamativos eran algunos de los performers suspendidos desde el techo entre estructuras similares a enredaderas. Sus trajes incorporaban superficies reflectantes que, al recibir los haces de luz, proyectaban pequeños destellos por toda la pista. Los visuales seguían una lógica similar: presentes y bien integrados, pero sin intentar reclamar constantemente toda la atención.

Chelina Manuhutu y Hot Since 82 preparando el terreno

Musicalmente, la noche avanzó con bastante sentido. Chelina Manuhutu se encargó de un warm-up comedido, sin precipitar la intensidad pero tampoco cayendo en una sesión plana. Fue construyendo poco a poco el ambiente de la Main Room y dejó el terreno preparado para lo que vendría después.

El siguiente gran nombre fue Hot Since 82. Aquí admito cierta predisposición. El sonido que ha desarrollado durante años alrededor de Knee Deep In Sound es uno de los terrenos del house que más disfruto: percusivo, profundo cuando toca y con una pegada muy reconocible. Su sesión estuvo exactamente ahí. Sin necesidad de recurrir a grandes golpes de efecto, fue aumentando la intensidad de una sala que para entonces ya empezaba a estar preparada para el tramo principal de la noche. No defraudó y terminó siendo mucho más que un simple puente hacia el B3B. Todavía quedaba algo de tiempo antes de las 03:00, así que aproveché para seguir recorriendo el club.

Un pequeño side quest por [UNVRS]

Una de esas desviaciones terminó en VICIO, el conocido restaurante de hamburguesas que cuenta con un espacio propio dentro de [UNVRS]. Ya que estaba allí, me animé a probar sus famosos (y algo controvertidos por su precio) chicken tenders con caviar. Poco tenía que ver con la razón por la que había ido a Paradise, pero formó parte de ese componente de exploración que terminó teniendo mi primera visita al club. Un pequeño side quest antes de volver a la música.

Después apareció uno de los espacios que más me sorprendieron durante toda la noche: Wild Comet. Describirlo como unos baños en los que además hay un club sería técnicamente correcto, pero después de entrar parece casi más lógico decir que es un pequeño club al que alguien decidió añadirle unos baños. La cabina está situada en el centro y el público la rodea a muy poca distancia, generando un formato que recuerda a Boiler Room, completamente opuesto a la monumentalidad de la Main Room. Cuando entré estaban Elliot Schooling & Liam Palmer y el espacio estaba prácticamente al límite de su capacidad. Había un auténtico ambientazo. Mucha cercanía con la cabina, poco espacio libre y una pista completamente pendiente de la música.

El otro espacio alternativo que visité fue The Bunker. Lo primero que llama la atención es una enorme bola de espejos incrustada en el techo, como si hubiese caído desde una planta superior y estuviese a punto de atravesarlo por completo. Pero lo que más me gustó allí fue el sonido. De todos los espacios que pude escuchar durante la noche, The Bunker fue probablemente el que ofreció la combinación más convincente entre presión sonora y definición. Un sonido físico, contundente y al mismo tiempo muy limpio. La sala también estaba prácticamente llena, con alguno de los DJs de un cartel en el que figuraban Pirate Copy, Davina Moss, Ashoju y Sam Marzi manteniendo la pista en marcha. Después de explorar buena parte de [UNVRS], tocaba regresar a la Main Room.

Jamie Jones B3B Loco Dice B3B Franky Rizardo

A las 03:00 empezaba el principal motivo musical de la noche. El encuentro resultaba especialmente interesante por las diferencias entre sus protagonistas. Jamie Jones ejerce como centro natural de Paradise y lleva décadas definiendo una determinada visión del house a través de la propia marca y de Hot Creations. Loco Dice es una de esas figuras capaces de moverse desde hace años en el punto donde house y techno dejan de tener fronteras demasiado claras. Y luego el bueno de Franky, que se presentaba en el club como el hombre del momento. Más allá del crecimiento de FLOW o de su actividad en estudio, su temporada está dejando claro hasta qué punto se ha convertido en uno de los DJs más fiables del house actual: técnicamente impecable, muy atento a la evolución de la pista y con una selección que consigue moverse entre registros sin perder identidad. Tres perfiles diferentes y tres horas por delante.

La introducción conectó además con lo que había sucedido unas horas antes en Ibiza. La conocida “ventana” audiovisual de [UNVRS] recreó un eclipse antes de dar paso al B3B. Después de haber vivido el real aquella misma tarde, el guiño funcionó especialmente bien. Durante los primeros minutos todavía era relativamente sencillo reconocer la mano de cada uno. Había selecciones que remitían claramente al sonido de Jamie Jones, otras donde aparecía el carácter de Loco Dice y otras en las que se reconocía el house más limpio y preciso de Rizardo. Pero esa separación duró poco.

Al cabo de aproximadamente media hora, los tres habían encontrado un terreno común. Cada vez resultaba menos evidente saber quién había elegido cada tema y el B3B empezó a funcionar como una sesión conjunta de verdad, en lugar de como tres DJs esperando su turno. Para mí, ahí estuvo una de las claves de la noche. La sesión se movió entre house, tech house y momentos más cercanos al techno sin perder coherencia. Hubo cambios de intensidad y suficientes variaciones para mantener las tres horas en movimiento, pero sin la sensación de estar forzando constantemente grandes momentos. Musicalmente, pocas objeciones podía ponerle.

Lo que menos me convenció de la Main Room

Mi primera experiencia en [UNVRS] fue muy positiva, aunque hubo dos aspectos que me dejaron algo más frío. El primero fue precisamente uno de los elementos más importantes de cualquier club: el sonido de la Main Room.

No era malo. Había buena definición y el sistema respondía correctamente para una sala de esas dimensiones. Sin embargo, personalmente esperaba algo más de presión. Algunos drops no tenían toda la contundencia física que me habría gustado encontrar y el contraste con The Bunker, donde el sonido me había parecido especialmente potente y definido, fue bastante claro. Puede depender del punto de la sala desde el que se escuche y también de unas expectativas particularmente altas, pero fue uno de los pocos apartados donde la magnitud visual de la Main Room me pareció superior a la experiencia sonora.

El otro punto tiene más que ver con el público. En determinadas zonas de la sala había bastante gente más pendiente de conversar, grabar o simplemente conocer el club que de lo que estaba ocurriendo en cabina. No es algo exclusivo de [UNVRS] y tampoco resulta especialmente sorprendente en un espacio que se ha convertido en uno de los grandes atractivos turísticos del ocio nocturno de Ibiza. Cuando un club adquiere semejante dimensión internacional, inevitablemente atrae también a personas que quieren conocerlo independientemente de quién esté pinchando. El contraste con Wild Comet o The Bunker, donde la atención hacia la cabina era mucho más evidente, fue significativo.

Paradise, una muy buena manera de descubrir [UNVRS]

Salí de [UNVRS] con la sensación de haber encontrado un club bastante más complejo de lo que imaginaba antes de entrar. La Main Room es evidentemente su gran carta de presentación. Las dimensiones, la tecnología y sus posibilidades de producción explican buena parte de la conversación que existe alrededor del venue. Pero reducir el club exclusivamente a ese espacio sería quedarse con su parte más evidente.

The Apartment, Wild Comet, The Bunker y el propio recorrido entre unas zonas y otras hacen que la noche pueda cambiar bastante dependiendo de hacia dónde decidas caminar. Paradise sabe aprovechar ese escenario.

Starship Eden aporta una identidad visual reconocible sin saturar la sala, mientras que la programación mantiene el peso donde debería estar. Aquella noche había producción, performers, visuales y una infraestructura difícil de encontrar en otros lugares, pero ninguno de esos elementos terminó eclipsando (nunca mejor dicho) la razón principal por la que había ido hasta allí.

Escuchar durante tres horas a Jamie Jones, Loco Dice y Franky Rizardo compartiendo cabina. Llegué a [UNVRS] con mucha curiosidad y unas expectativas inevitablemente altas. Salí entendiendo bastante mejor por qué el club ha generado tanta conversación desde su apertura, pero también con la sensación de que algunas de sus partes más interesantes no son necesariamente las que más aparecen en redes sociales. Paradise fue una muy buena forma de descubrirlo.

Gabriel Jaime González
DJ, viajero, casi brasileño y amante del house y de la música que emociona :)