Un año más volvíamos al templo; volvíamos a FABRIK para disfrutar del mayor evento de techno del año en Madrid y uno de los mejores (si no el mejor) de toda España, porque las cosas son como son. CODE Summer Festival se supera año tras año, y esta edición no podía ser menos: más de 24 horas de fiesta, una gran producción por parte de la discoteca madrileña, talento tanto nacional como internacional a raudales, y siete salas abiertas. Este año, además, se vivió una apuesta clara por el techno frente al hard techno, un regreso a los auténticos orígenes de CODE que demostró, una vez más, que este festival no tiene techo.
La jornada no era para menos, ya que desde por la mañana empezábamos con el mejor ambiente: una buena dosis de paella de la mano de Los Arroces de Miguelito y el B2B de dos de las mayores leyendas de la escena nacional: DJ Pepo y Cristian Varela, el reclamo perfecto para que muchísima gente se plantara en Humanes desde bien temprano.

El despliegue de horarios estuvo medido al milímetro. Tanto la terraza (Open Air) como la Crystal abrieron sus puertas desde las 12 de la mañana . Las 8 de la tarde fue la hora marcada en el calendario para la apertura de la Club Area y el Hangar, que contó con un opening set de Óscar Mulero. Por su parte, el Área 19 abrió un poquito antes, dejando el terreno listo para que la Main Room y la Satélite terminaran abriendo sus puertas sobre las 9 de la noche con un set de Nuke y Cesar Almena respectivamente, que supieron amoldarse a la perfección para las sesión que les tocaba hacer.

Si hubo una sala que concentró buena parte de las miradas durante toda la jornada, esa fue la Main Room. Tras el opening de Nuke, Robert Hood fue el primero en tomar el relevo. El de Detroit volvió a dejar patente por qué su manera de entender el techno sigue siendo tan vigente como hace décadas. Su minimalismo, basado en la repetición y en una evolución constante, marcó el inicio de una noche que mantuvo el foco en el techno más puro.
El testigo pasó al Hybrid Live de Dasha Rush y Speedy J, una de las actuaciones más singulares de toda la programación. El formato en directo aportó un registro diferente al de la sala, combinando el carácter más experimental de ambos artistas con una línea que nunca perdió de vista la pista.
Con Jeff Mills, la main room recibió a una de las figuras más influyentes de la historia del techno. Más de tres décadas después, su nombre sigue ocupando un lugar privilegiado dentro de la escena y continúa siendo uno de los artistas más respetados del género. Sin embargo, su sesión no terminó de responder a la enorme expectación que había generado. Aunque dejó momentos en los que volvió a mostrar su capacidad para construir una narrativa sólida y enlazar mezclas con naturalidad, el conjunto se sintió por debajo del nivel al que nos tiene acostumbrados. Aun así, su presencia en el cartel fue, por sí sola, uno de los grandes atractivos de la noche.
La madrugada reservaba uno de los grandes alicientes del festival con el estreno mundial del B2B entre Yanamaste y Ben Klock. Era una combinación inédita que despertó una enorme expectación desde su anuncio y que encontró un punto de encuentro entre dos formas distintas de entender el techno, dejando uno de los sets que más conversación generó durante la noche.
Antes del cierre apareció Marrøn, llevando la Main Room hacia un terreno más cercano al groovy techno. La percusión, los patrones repetitivos y una selección sin apenas interrupciones mantuvieron a la pista en movimiento antes del último relevo.
Como ya es tradición, César Almena y Nuke fueron los encargados de despedir el escenario principal. Los residentes de CODE pusieron el punto final a una Main Room que volvió a reunir algunas de las actuaciones más esperadas del festival y que confirmó la apuesta de esta edición por un techno más cercano a la esencia con la que nació la marca.

Otra de las salas que mas nos sorprendió fue la Club Area, que, a pesar de ser actualmente la sala más pequeña de Fabrik, dejó una dosis de calidad musical y técnica nunca antes vista. El roster estuvo muy centrado en el hardgroove old school y cerró enfocado en los formatos live. The Lady Machine demostró por qué es una maestra del vinilo, mezclando los tracks en menos de 30 segundos. Le siguió The Advent, otra leyenda que exprimió la RMX-1000 con cortes impecables, y después Mark Broom, que trajo la contundencia pura del Birmingham style con unos bombos que pusieron la sala patas arriba. El broche de oro lo pusieron dos de los mejores lives de la escena como el de Stef Mendesidis, puro kick de hardgroove olschool lleno de texturas, y el de Phara, un artistazo que sigue demostrando un nivel sobresaliente en cabina.
Como ya viene siendo costumbre desde hace unos años, la Crystal 360 sigue consolidándose como una de las salas más exprimidas por Fabrik y de las que más gustan, especialmente al público más joven. Con una apertura temprana a las 12:00 del mediodía, la sala presentó un cartel impecable que mezcló a la perfección el talento nacional con el internacional, dosificando y subiendo la intensidad de los ritmos a medida que caía el día.
Desde bien pronto, tuvimos una dosis de hardgroove fresco de la mano de artistas como Alex Vigo o Anna Jevills, para después dar paso por la tarde a figuras nacionales de gran calibre como David Moleón. Tras el set del granadino, la sala comenzó a ganar en contundencia. La transición hacia sonidos más oscuros y duros llegó con sets como el de Daniella Da Silva y un hiperactivo Cristóbal Pesce, que desató la locura en la pista con una selección de lo más ecléctica (llegando a pinchar incluso un remix de frenchcore de ‘I Wanna Play‘). La energía seguiría arriba gracias a las potentes actuaciones de Sikoti y CLTX, y el broche de oro final lo puso el live de Malke. Su propuesta de Hard Techno destaca por el uso en vivo de sus baquetas y su pad, sin duda, una actuación innovadora que sorprendió a los más curiosos.

Otra de las zonas que nos dejó unas sensaciones increíbles fue la Satélite. La noche arrancó allí con un opening de diez a cargo de César Mena, que preparó el terreno a la perfección para lo que venía: Philippa Pacho y una de las actuaciones más esperadas de la jornada, la de Dj Nobu. A pesar de sufrir algún que otro problema técnico con uno de los CDJs, el japonés firmó un set espectacular. Su propuesta, esa combinación tan única de texturas espaciales y techno contundente, nos regaló un auténtico viaje musical.
La intensidad psicodélica se mantuvo intacta gracias al potentísimo formato live de Cybic Instruction, al que siguió el gran Tommy Four Seven. El cierre de la sala quedó en manos de Setaoc Mass, un artista que en los últimos años ha elevado su rendimiento a otro nivel. El fundador del sello SKeleven cerró la Satélite con una sesión en sintonía con la línea de la sala; fusionó a la perfección esos sonidos espaciales y mentales con un groove contundente y bailongo.
CODE Summer Festival volvió a demostrar que sigue teniendo una personalidad muy definida. Esta edición apostó claramente por recuperar el protagonismo del techno en muchas de sus vertientes, reuniendo en un mismo cartel desde algunas de las figuras que sentaron las bases del género hasta artistas que hoy están marcando su evolución.
La producción volvió a estar a la altura de un evento de estas dimensiones, con siete salas funcionando de forma simultánea y una programación capaz de mantener el interés durante veinticuatro horas. Eso sí, las altas temperaturas y la gran afluencia de público hicieron que, por momentos, algunas salas interiores acumularan demasiado calor. Los aspersores instalados por el recinto ayudaron a aliviar la situación en las zonas exteriores, aunque quizá sea un aspecto a seguir reforzando de cara a futuras ediciones.
En cualquier caso, CODE volvió a demostrar por qué sigue ocupando un lugar privilegiado dentro del calendario europeo. Pocas marcas consiguen reunir en una misma jornada a leyendas del techno, artistas consolidados y una nueva generación que sigue empujando el género hacia delante sin perder de vista sus raíces. Y, un año más, Fabrik volvió a ser el escenario perfecto para que todo eso ocurriera.







