El festival catalán volvió a demostrar que es una de las mejores propuestas del verano en la región

El pasado sábado nos desplazamos hasta una nueva edición del Tramunfest, un festival con varios años de recorrido en Cataluña que año tras año sigue demostrando una clara fortaleza para convertirse en el epicentro de la música hard durante el verano. Y es que con el primer fin de semana de julio marcado como habitual en el calendario, esta propuesta ofrece una gran variedad de estilos dentro de los géneros más fuertes del panorama, contando cada año con nombres más importantes de la escena.

Ubicado en un remoto lugar de la provincia de Girona, el pequeño pueblo de Sant Jordi Desvalls acogió en el recinto del Pabellón Municipal toda una gran movilización durante el 3 y 4 de julio. Este año, incluso, haciéndose más grande que nunca hasta con cinco escenarios distintos. Por un lado, teníamos el stage principal capitaneado por la novedosa marca de hard techno Del Reves, junto a la otra gran ubicación de No es Ruido, otra habitual en el festival. Para este año, la parte más alta del recinto acogió dos escenarios distintos, el primero tuvo a Makina Legends y grandes nombres del techno, mientras que el otro se dividió entre Toxic Parties y la unión entre Madhouse y Masia.

Si bien el viernes no pudimos asistir al encuentro, fue el aperitivo perfecto para ir quemando energías durante toda la primera noche del festival. En el stage principal hubo actuaciones de nivel como las de Klofama, SLVL, Toxic Machinery o el cierre final de un habitual como Gaston Zani. Al lado, en No es Ruido hubo la llegada de Selecta, Toni Massama, Hnos Kapiya, Dimitri K o Pinotello. Y ya en la parte de arriba, Makina Legends tuvo su propio stage con leyendas como Skudero, Buenri, DJ Nau o las jóvenes generaciones makineras como Xavistyle o Lia Jensen. Por último, la marca catalana Toxik Parties trajo su característico sonido enfocado en el tekno o el acid con nombres como Blazin’Bomzai o el Acidpach Vs UTK.

Toda aquella gente que quiso hacer el doblete tuvo la oportunidad de alojarse en un camping preparado para la ocasión, que da aquellas vibras de Aquasella con la posibilidad de bajar al rio del pueblo para echarse un chapuzón por la mañana. Ya por la tarde, el festival volvía a abrir las puertas bien pronto desde las 18 h, donde se dio el pistolazo de salida a 15 horas de música sin interrupción. Todo ello con el sofocante calor habitual de julio en Cataluña y un incendio forestal cercano que llegó a cuestionar la celebración, pero que por suerte acabó alejándose del festival y con los bomberos estabilizando la zona afectada por la noche.

Tramunfest 2025 vuelve a demostrar por qué es uno de los festivales más auténticos del país

En cuanto a lo musical, cabe decir que fue un repertorio de música increíble. Yendo por partes, arrancamos por la primera gran ubicación del evento, ese main stage cada año más grande y visual que acogió una jornada de altos BPMs. El día empezó con ritmos frescos y alegres de la mano de KSTX y del duo barcelonés Nahum Korm y Cronekia, calendando el ambiente mientras poco a poco iba entrando la multitud. Poco a poco el terreno se fue poniendo más oscuro con el schranz como punto de partida mientras la noche iba ganando terreno. Rage Amoretti, el joven talento local MVGRI y las leyendas de O.B.I. y Pet Duo pusieron todo patas arriba para empezar a acelerar los ritmos mientras el stage se llenaba hasta arriba.

La transición de ese schranz a un hard techno más industrial y moderno la llevaron nombres como Skryption y Carnada, dos nombres de peso en la escena nacional que dejaron el terreno perfecto para la llegada del primer headliner internacional. Winson, un habitual ya en estos festivales catalanes, volvió a atraer sus edits virales y los bombos sin desenfreno para marcar uno de los momentos claves de la jornada ante una gran congregación del público. Acto seguido, el día fue abriéndose de nuevo ante el tono industrial más marcado, con Dyen, Vieze Asbak y un cierre final de Kruelty, donde las energías ya estaban en reserva y precisamente se notó como este género no era el ideal para resucitarlas en ese punto donde el sol ya pegaba fuerte de nuevo y el cansancio era evidente.

Ruta parecida vivimos en el stage de No es Ruido, aunque con sonidos bien diferenciados dentro de la potencia del hard. Si bien la tarde arrancó con el sorpresivo warm up de Papero y las actuaciones de Piolini y el B2B entre Bluntz y Tasuik, la cosa empezó a ponerse seria mientras avanzaban los artistas. Vandal, Russian Village Boys o The Straikerz subieron los BPMs por las nubes para entrar en la noche por todo lo alto. El momento cúlmine se vivió con la llegada de la makina, los queridísimos Pastis & Buenri dieron su lección de maestría antes de dar paso a la pasión y el desenfreno de DJ Sisu.

A lo largo de la noche tuvimos también actuaciones de caras bien conocidas de los veranos en Tramunfest, artistas que saben atraer al público, ganarselo y hacer vivir momentos únicos con sus drops y sus producciones propias. GEA continúo la velada contando con la hora punta de la noche y una pista llena antes de dar paso a Zapravka, Parkineos o Henrique Camacho, que hicieron que el stage de No es Ruido no se vaciara ni un solo momento, a pesar de las grandes alternativas de su alrededor. Lekkerfaces en B2B con Wakan y The Whistlers dieron el espectáculo mientras amanecía, manteniendo al público con energías a pesar de toda la paliza nocturna que habían tenido.

Destacar, sin duda, el «mañaneo» con los reyes del norte, Carlos Pérez y K-Style contaron con una hora mágica e ideal dentro del festival. Fueron los encargados de revivir al personal y resucitar a todos aquellos muertos que corrían sin fuerzas por ahí, con su característico hardgroove lleno de influencias tranceras al más estilo bakala, ambos lograron un ambiente único que de bien seguro será recordado por los presentes.

Los teloneros perfectos para el cierre final del festival, de 9 a 10 de la mañana, que este año fue a cargo de Sisu y Xavistyle, demostrando el poder de hacer bailar después de tantas horas a la gente a ritmo de makina, con sus mejores producciones, y con unas mezclas divertidísimas que hicieron que el mòbil pasara a un segundo plano, y que vivir el momento y apurar los últimos minutos de acción hicieran eterno ese set.

Una de las novedades de este año fue la llegada del techno al festival, un acierto total de la organización en mi humilde opinión. Si bien Tramunfest destaca por juntar los géneros más hard del panorama musical, ese oasis que se generó en el stage de techno fue un alivio en ciertas horas del evento, ya que hay momentos en los que el cuerpo pide bajar las pulsaciones y descansar un poco. Aunque, de descansar poco con el recital de cartel que tuvimos.

Todo empezó a las ocho de la tarde de la mano de PLX y Khabiar, que empezaron el warm up pinchando techno a bajas revoluciones, antes de dar paso al talento local Victor Fernandez, un auténtico mago a los mandos que deleitó con una sesión constante pero muy rítmica adaptada al momento de la noche.

A las 23 h llegó uno de esos momentos clave del día, DJ Krilin, el aka technero de DJ Pastis que no utilizaba desde hace 25 años, aterrizó para sorprender al público con un set que, si bien musicalmente no era lo que muchos esperaban, sin duda será recordado por ser algo inédito y mágico de presenciar. Pastis disfrutó como el que más, como un auténtico niño, con un techno a la más vieja escuela, recordando a veces al estilo Detroit, lento de BPMs y mezclando con melodías noventeras, sin prácticamente drops, muy lejos de lo que estamos acostumbrados a verle en la makina. Una atracción única que acaparó y mucho la atención del público, llenando el stage durante todo el set.

Por la noche tuvimos cambios de planes en el stage del techno. Por un retraso en el vuelo de Cristian Varela, T78 se movió a la media noche para deleitar con su peak time techno, un estilo único y que se sintió diferente de escuchar en Tramunfest. Acto seguido, momento para Blanka y Ellen Alien, antes de dar paso a otro de los sets de la noche. DJ Pepo, con su característico hardgroove desenfrenado y su particular forma de mezclar, puso a bailar hasta al más vago en un set de más de dos horas que fue un auténtico gusto de vivir.

Ya con el sol en la nuca, Fernanda Martins y Lukas rompieron la atmosfera del techno para hacer su 4 decks basado en schranz. Sin duda, pura magia a los mandos de quiénes son dos auténticos maestros, nada que objetar ahí, pero igual no cuajó mucho la hora de este set, ya que con el cansancio acumulado y el momento del día igual desentonaba un poco su actuación en este preciso stage, que en ese punto de la jornada pedía a gritos diferenciarse del resto del festival. Y del schranz volvimos a dar paso al techno, Cristian Varela llegó a tiempo para poner la guinda y cerrar el escenario de techno por todo lo alto, un desafortunado acierto que hizo de su set uno de los mejores «mañaneos» posibles para Tramunfest.

Para ir cerrando escenarios, también gran acogida del cuarto stage capitaneado por Masia y Madhouse, donde posiblemente tuvimos la mayor variedad de géneros musicales de toda la noche y donde el público más fiel a estas marcas no dejó que ni un solo momento se vaciara la pista. ¿Actuaciones a destacar? Pues muchas, pero podríamos citar la de Kitus & Frosty al anochecer, estilos distintos con Acid Rats, Teksa o Farfacid, la llegada del bakalao y la makina del duo madrileño de Raveout 500, H1PNOSIS y Quince, que debutaron con nota en el festival generando otro momentazo de la noche, y una última parte dedicada al punto más hard del día con nombres como DR Evil, Yoshiko, Art of Fighters B2B Revenja o el cierre final entre DJ More y Altrax.

También mencionar el rincón creado por Vade Bass, un stage pequeño y muy acogedor en la puerta del festival que, como cada año, recrea ese punto más rave que hace recordar los cimientos de un Tramunfest cada vez más comercial, pero cada vez más grande y con mayor acogida.

No es fácil desplazar a tantos miles de personas hasta un remoto lugar como Sant Jordi Desvalls, y cada verano demuestran que creando comunidad, apostando por los estilos más tradicionales y, a la vez, arriesgando con los sonidos de moda o novedades distintas como el techno, están creando un festival que sigue en una desmesurada ascensión y ganando nombre a nivel nacional, y esto solo parece el principio. Sin duda, una de las propuestas más atractivas, si no la que más, del verano en Cataluña, y prueba de ello es la resaca emocional tan típica de los grandes eventos de verano, que este festival va dejando a sus asistentes año tras año.

Tramunfest ya piensa en su próxima edición de 2027 y esta misma semana lanza las primeras entradas para volver a vivir el momento más hard del verano en Cataluña. Toda la información en los canales del festival.

Eric Calduch
Periodista y amante del mundo de la electrónica.