Hablar de música electrónica es hablar, entre otros artistas, de Laurent Garnier. Hay nombres que marcan una época y otros que cambian el rumbo de un género entero. El francés pertenece a ese reducido grupo que ayudó a construir la cultura electrónica tal y como la conocemos hoy, llevando el house y el techno a nuevas audiencias y defendiendo siempre una visión abierta, diversa y profundamente musical de la escena.
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El próximo 12 de julio, el Parc de la Trinitat recibirá a una de las figuras más influyentes de las últimas cuatro décadas con motivo de una nueva jornada de Brunch Electronik Barcelona. Una oportunidad poco habitual para disfrutar de un artista cuyas apariciones son cada vez más selectivas.

Nacido el 1 de febrero de 1966 en Boulogne-Billancourt, a las afueras de París, Garnier descubrió la música desde muy joven. De niño llegó incluso a sustituir en una ocasión al DJ que amenizaba el restaurante de su familia, mientras que durante su adolescencia comenzó a empaparse de funk, disco, reggae y punk junto a su hermano. Aquellas influencias acabarían moldeando una forma de entender las sesiones que siempre ha ido mucho más allá de un único género.
El punto de inflexión llegó en 1987, cuando trabajaba como camarero en la embajada francesa en Londres y como barman en el Dry Bar de Tony Wilson, estrechamente vinculado a The Haçienda de Manchester. Allí vivió una de las noches que cambiarían su vida al escuchar a Mike Pickering pinchar ‘Love Can’t Turn Around’. Fascinado por la explosión del acid house y la cultura rave británica, poco después comenzó a actuar como DJ en The Haçienda, convirtiéndose en una de las figuras habituales del mítico club.

Su regreso a Francia sería determinante para el desarrollo de la electrónica en el país. A principios de los años noventa impulsó las históricas sesiones Wake Up en el Rex Club, consideradas el punto de partida de la escena techno francesa. Poco después cofundó, junto a Eric Morand, el sello F Communications, plataforma desde la que publicó algunas de las referencias más importantes de su carrera y dio visibilidad a numerosos artistas que definirían el sonido francés de la época.
Con álbumes como ’30’ y libros como ‘Electrochoc’, Garnier terminó de consolidar un legado que trasciende la cabina. Su figura ha sido respetada por igual por los pioneros de Detroit, por generaciones posteriores de productores y por un público que sigue encontrando en sus sesiones una experiencia única. Lejos de construir sets previsibles, cada actuación de Laurent Garnier es un viaje en el que conviven techno, house, electro, disco o jazz con una naturalidad que pocos DJs son capaces de alcanzar.
Más de tres décadas después de revolucionar la escena europea, Laurent Garnier continúa siendo un referente absoluto y una inspiración para miles de artistas en todo el mundo. Su actuación en Brunch Electronik Barcelona no será únicamente una sesión más del verano, sino la oportunidad de presenciar a uno de los arquitectos de la cultura electrónica moderna. Para cualquier amante del género, es una de esas citas que merece la pena tachar de la lista. Encuentra aquí las entradas.







