El pasado domingo vivimos una experiencia mágica junto a RÜFÜS DU SOL en el Movistar Arena. Los australianos llegaban a Madrid con su formato Live, es decir, con voz, pianos y batería en directo, muy diferente a sus dj sets. Una oda a la electrónica melódica, los sintetizadores y la capacidad humana para emocionarse con la música
Hace escasos tres días pudimos disfrutar otra vez de RÜFÜS DU SOL en Madrid, esta vez en el Movistar Arena, en colaboración con Live Nation. Algo que, ya de por si, es noticia, porque estamos ante una plaza mucho más acostumbrada a conciertos de pop, rock o similares que a música electrónica. Un gusto ver que las cosas de calidad funcionan también en los recintos más grandes. Un recinto, además, con una acústica bastante agradecida, hemos de destacar. Buen sonido a lo largo de todo el evento.
Y así llegaban os australianos Tyrone Lindqvist, Jon George y James Hunt. Los tres miembros de RÜFÜS DU SOL, la banda electrónica con el record de mayores ventas de entradas de todos los tiempos con su Inhale/Exhale World Tour. Nada menos que 750.000 tickets, en sus propios conciertos, y atrayendo a más de 1.5 millones de fans si sumamos también los festivales.
Pero antes, un buen warm up, a cargo de SG. Lewis, también en formato live. Poco a poco la pista y las gradas se iban llenando, y la energía empezaba a acumularse. Merchandising por todos lados, alguna que otra cerveza (con la garganta seca se canta mucho peor) y un público que ya empezaba a sentir el picorcito.

Y tras unos minutos de silencio en los que público ya empezaba a delirar, aparecían. Ovación ensordecedora y comenzamos.
De ‘Inhale‘ a ‘Innerbloom‘ un viaje por el espacio
El concierto arrancó con ‘Inhale‘, tema de su último disco publicado en 2024, y desde ese primer minuto apareció la sensación tan ‘RÜFÜS DU SOL’ de pelos de punta constantes. Esa manera tan suya de construir canciones que se abren paso poco a poco, sin prisa, y que construyen esas atmósferas ensoñadoras que amamos.
Uno de los momentos más bonitos llegó con ‘You Were Right‘, de su álbum ‘Bloom‘, que sigue funcionando como uno de esos temas capaces de cambiar por completo la vibra de la sala. Da igual cuántos años pasen, cuando suena, algo se remueve en los corazones del público.
También fue muy especial ‘Surrender‘, con ese inesperado momento de confeti, que flotó durante un largo rato elevando todavía más la emoción colectiva. Un instante de esos que no necesitan demasiada explicación. Luces, voz, público cantando y la sensación de estar dentro de algo muy bonito. Y que nos gusta que nos tiren confeti, vaya.
Y, claro, cómo no hablar de de ‘Innerbloom‘. Ese tema de casi diez minutos que todo fan, y casi cualquier persona que haya pasado alguna vez por RÜFÜS DU SOL conoce. Una canción que trasciende al grupo y que es ya todo un himno de la música electrónica. Una canción que te envuelve y te llena, que mezcla nostalgia, deseo, melancolía y esperanza en un mismo viaje. Y luego está ese famoso minuto 5:46, ese punto que todo el mundo espera y que cada uno vive a su manera. »If you want me, if you need me, I am your». Y claro, todo el estadio cantando como una sola voz. Pelos de punta escribiendo estas palabras
El cierre, más delirio
Tras Innerbloom, el grupo se marchaba, en lo que había sido un cierre apoteósico. O eso pensábamos, porque tras escasos minutos el trío regresaba para el veradero final. ‘Music Is Better‘, del disco ‘Inhale / Exhale‘, mezclada con ‘Be With You‘, de Bloom. Una combinación preciosa, de esas que te dejan con la sensación de desearías vivir dentro de una canción. Emoción pura para el cierre, algo que RÜFÜS DU SOL dominan a la perfección. Hacer que algo enorme se sienta íntimo, y que algo íntimo pueda llenar un estadio entero.
Producción: luces, láseres y una cámara que también cuenta la historia

Y no podemos irnos sin comentar esto. Si hay algo que siempre ha definido a RÜFÜS DU SOL en directo es su forma de trabajar la producción visual. Y esta vez, por supuesto, no fue diferente. Su juego de láseres, luces y visuales volvió a ser uno de los grandes protagonistas de la noche, especialmente en un recinto cerrado como el Movistar Arena, donde todo ese despliegue se disfrutaba todavía más. Los haces de luz cortando el aire, las sombras, los momentos de oscuridad y explosión… todo estaba pensado para envolverte dentro del concierto.
También merece mención especial el trabajo de la chica que grababa a los tres miembros en el escenario. Ojalá conocer su nombre para honrarla como es debido. No os podéis imaginar la energía que desprendía, corriendo sin parar por el escenario, con un dinamismo y una habilidad admirables. Y es que la realización en directo tuvo muchísimo peso, con planos que no solo mostraban lo que ocurría en el escenario, sino que ayudaban a transmitir la emoción de cada momento. En especial, la forma en la que se captaba a Tyrone y se proyectaba en pantalla reforzaba esa sensación de intimidad dentro de un espacio enorme.
En definitiva, RÜFÜS DU SOL volvió a estar a la altura. En música, en luces, en producción y en conexión con el público. Un show cuidado, emocionante y muy bien ejecutado, que confirma una vez más por qué siguen siendo uno de los directos más especiales dentro de la electrónica actual.






