En plena era del streaming, donde todo sucede rápido y casi sin dejar rastro, K-Style decide girar el volante hacia el pasado con un gesto poco habitual: lanzar música en CD en 2026. Su nuevo single, ‘Efecto 2002’, disponible desde el pasado 27 de marzo, no es solo un track, es una cápsula del tiempo que conecta memoria, cultura de club y emoción generacional.

La historia detrás del lanzamiento tiene algo de película íntima. Con apenas 12 años, David Castillo recibió una cinta grabada con música procedente de Splash de Noja, una discoteca que marcó una época en la ruta del norte. Aquel CD original, titulado también ‘Efecto 2002’, acabó convirtiéndose en la chispa que encendió su relación con la electrónica. Nunca llegó a pisar la sala, pero su sonido sí lo atravesó por completo. Y de ahí nace todo.
«‘Efecto2002’ no es solo un tema. Es un homenaje al CD que lo empezó todo»
Musicalmente, el track se mueve entre el trance contemporáneo y una fuerte inspiración Y2K, recogiendo esa mezcla de emoción melódica y energía de principios de los 2000, pero reinterpretada con sensibilidad actual. Un guiño claro al resurgir europeo de sonidos como el hard trance o el techno-trance, que vuelven a asomar en clubs y festivales.

Pero el verdadero golpe emocional está en el formato. ‘Efecto 2002’ llega también en una edición limitada de 200 CDs, con libreto incluido y acceso a contenido digital exclusivo. Un objeto pensado para tocarse, guardarse y recordarse, en contraste con la fugacidad del consumo actual. No es nostalgia vacía, es una forma de devolverle peso a la música.

El proyecto rinde además homenaje a Luix-On, histórico residente del Splash, cuya voz forma parte del lanzamiento como eco de una época que sigue viva en la memoria colectiva.
Con ‘Efecto 2002’, K-Style no solo publica música. Abre una puerta. Y al otro lado, sigue sonando la pista.






