Wololo Sound visitó por primera vez uno de los templos de la música electrónica en España, acompañando de cerca una montaña rusa de emociones desde el mítico club aragonés
Ubicada en Almudévar, una pequeña localidad de Huesca, Coliseum es mucho más que una sala. Es uno de esos espacios que han sabido sobrevivir al paso del tiempo manteniendo viva la esencia de varias generaciones de clubbing. Su historia se remonta a los años 90, concretamente en 1993, cuando la explosión de la electrónica en España, impulsada por el fenómeno de la Ruta del Bakalao, extendió su influencia mucho más allá de la Comunidad Valenciana. En ese contexto, Coliseum se consolidó como uno de los epicentros del norte peninsular para los sonidos más contundentes.
Durante aquella etapa, la sala se convirtió en punto de encuentro para un público fiel que encontraba en su pista una prolongación natural de la cultura bakala, un movimiento que no solo definía un estilo musical, sino también una forma de vivir la noche. Entre melodías de mákina, hard trance y progressive noventero, las sesiones se alargaban durante horas en una dinámica donde el tiempo parecía diluirse. Coliseum formaba parte de ese circuito donde la experiencia iba más allá del cartel: viajes largos, rituales compartidos y una conexión constante entre DJ y pista.
Con el paso de los años y la transformación de la escena electrónica, muchas salas vinculadas a aquella época desaparecieron o quedaron relegadas a un segundo plano. Sin embargo, Coliseum ha sabido adaptarse sin perder su identidad, manteniendo un vínculo claro con los sonidos más duros y con una comunidad que ha evolucionado junto a ella. Hoy, en plena revalorización del hard techno y el sonido rave, la sala vive una nueva etapa en la que conviven quienes crecieron con el bakalao o la makina y una nueva generación que redescubre esa energía desde una perspectiva actual.
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En este contexto, propuestas como el formato 3X3 no hacen más que reforzar esa conexión entre pasado y presente, recuperando la esencia de las sesiones largas y el protagonismo de la cabina como eje central de la experiencia. Coliseum sigue siendo, décadas después, un espacio donde la historia de la electrónica en España no solo se recuerda, sino que continúa escribiéndose.

El formato 3X3, lejos de plantearse como una simple sucesión de sets, es una propuesta que apuesta por un intercambio constante en cabina, recuperando esa forma de pinchar tan propia de los años dorados, donde la sesión se construía a varias manos y la pista respondía a cada cambio de rumbo. Una dinámica que conecta directamente con la esencia de aquellas noches interminables en las que el protagonismo recaía en la música y en la conexión con el público.
Para la ocasión, tres nombres estrechamente ligados a la historia reciente de la sala como Lazaro, Ivan Xtreme y David F fueron los encargados de dar forma a la noche. Tres figuras que han crecido en este entorno y que, a lo largo de los años, han mantenido vivo el sonido bakala, adaptándolo a nuevas generaciones sin perder su identidad. Su presencia no solo responde a una cuestión de cartel, sino a una relación directa con la pista y con una forma de entender la sesión que sigue muy presente en Coliseum.
En cabina, cada uno aportó su propio matiz dentro de un lenguaje común. Lazaro destacó por una selección directa y enérgica, con transiciones rápidas y un enfoque muy físico que conectó con facilidad con la pista. Ivan Xtreme, por su parte, reforzó ese carácter con una lectura constante del público, apoyándose en melodías reconocibles y subidas progresivas que mantenían la tensión sin descanso. Mientras que David F aportó el equilibrio necesario, combinando ese empuje con momentos más melódicos y desarrollos más largos que recordaban a la construcción clásica de las sesiones de antaño.
El resultado fue una sesión cohesionada, donde las diferencias individuales se integraron dentro de una misma narrativa sonora. Lejos de mirar hacia tendencias actuales, el 3X3 reivindicó un sonido que nunca ha desaparecido del todo en espacios como Coliseum, demostrando que este estilo sigue teniendo un lugar propio en la pista cuando se interpreta desde la experiencia y el conocimiento de quienes llevan años construyendo este camino.

Además, la noche no solo se resumió en eso. Todo arrancó con una presentación a la altura de la ocasión, y es que desde medianoche se presentaron los tres protagonistas que iban a dar forma a las siguientes ocho horas de acción. También se aprovechó el momento para lucir y presentar el premio que otorgó la Asociación de DJs y Productores a Coliseum Records por ser el mejor sello discográfico de España. Un proyecto nacido en el club que ha lanzado auténticas joyas a lo largo de los últimos años a manos de muchos de los artistas que han dado forma a la sala con un sonido propio.
En paralelo a la pista principal, ‘La Olla‘ volvió a consolidarse como ese espacio donde el sonido más crudo y cercano encuentra su lugar dentro de la noche. Con un enfoque más directo y sin artificios, la sala alternativa mantuvo una dinámica constante, apostando por una programación que combinó residentes de la sala con nuevos nombres del circuito nacional.
La apertura corrió a cargo de SP!CY XORIZO, residente del club, quien firmó un warm up progresivo y bien medido. Su selección, apoyada en grooves rápidos y bases contundentes, fue construyendo poco a poco el ambiente en la sala, marcando el tono de lo que sería una noche claramente orientada hacia los sonidos más duros. Tras ella, tomó el relevo FRANK, uno de los nombres clave en la historia de Coliseum, cuya sesión funcionó como un puente directo con la esencia más pura del club. Con una selección marcada por melodías reconocibles y estructuras clásicas, supo mantener esa conexión con el público que lleva años definiendo el carácter de la sala.
A las dos de la madrugada llegó uno de los momentos destacados con la aparición de Nahum Korm, en su primera visita al club. El DJ barcelonés aportó un aire fresco a la cabina, combinando energía y precisión en una sesión que elevó el ritmo sin perder coherencia. Su paso por ‘La Olla’ dejó entrever una lectura de pista sólida y una clara intención de integrarse en el lenguaje sonoro del espacio, combinando partes de su hard trance más característico con auténticas bombas del género local, algo que el público recibió con una respuesta muy positiva.

Foto: @nana.lightt
El relevo lo tomó Lucía Gea, residente de Spook en Valencia, que endureció el discurso con una sesión más intensa y acelerada. Su selección apostó por un sonido más agresivo, con transiciones rápidas y una presión constante que llevó la pista a uno de sus momentos más exigentes de la noche. En esa misma línea, GNS, residente en Chocolate, reafirmó su papel como uno de los nombres emergentes más destacados en la recuperación del sonido bakala. Su set destacó por una combinación de contundencia y dinamismo, manteniendo la pista completamente entregada y demostrando una gran capacidad para sostener la energía sin caer en la repetición.
El cierre quedó en manos de Marchuky, residente de la casa, que fue la encargada de poner el broche final a la sesión. Con un enfoque sólido y sin concesiones, mantuvo la intensidad hasta buena entrada la mañana, cerrando una noche en ‘La Olla’ que volvió a evidenciar el peso de los residentes y el buen estado de forma de una escena que sigue encontrando en espacios como Coliseum un lugar donde evolucionar sin perder su identidad.
En definitiva, este viaje hasta la Coliseum fue toda una lección de admiración hacia un club que sigue reinventándose con el paso de los años, sin perder un ápice de esa esencia noventera y apostando con firmeza por el sonido que le vio crecer. Un espacio con un ambiente único, un público fiel y local, pero que también abre los brazos a todo aquel que llega desde fuera para unirse en una misma dirección: la música. La jornada dejó una noche cargada de entusiasmo y energía, guiada por el recital del 3X3 y complementada por una sala alternativa llena de dinamismo con algunos de los talentos nacionales más en forma.
La visita a Coliseum se presenta como un imprescindible para cualquier amante de la música electrónica en España, una experiencia altamente recomendable para entender una identidad que sigue siendo única dentro del panorama nacional.
Coliseum no baja el ritmo en su programación y ya tiene nuevas citas en el horizonte. Por un lado, Buenri aterriza en Almudévar con una noche de B2B junto a nombres como Sisu, Xavistyle, Dave, Lazaro y David F, si no te lo quieres perder las entradas ya están casi agotadas. Por otro, Andres Campo, uno de los grandes nombres surgidos del club, llevará la esencia aragonesa hasta Madrid en Fabrik, dentro de un nuevo evento de Alma Bakala con takeover de Coliseum incluido. Puedes adquirir tus entradas aquí.






