Esta es una de esas crónicas de un evento que nos encanta redactar, porque sabemos todo lo que han tenido que trabajar un grupo de personas para hacer posible esta primera edición de A Summer Story, resarciéndose de antiguos fantasmas y dejando a la completa mayoría de asistentes con un sabor de boca muy dulce, es más, nos atreveríamos a decir que la mayoría hubiera dado lo que fuese para que el evento durase un día más, o dos, o los que hicieran falta. 

Destacar esa sensación familiar, de buen rollo y completa felicidad que nos han dado cada una de esas personas que han formado parte de esta historia de verano, en pocas fiestas o eventos lo hemos sentido.
Y ahora, tras estas necesarias palabras, comenzaremos a escribir nuestra historia, cada uno tendrá la suya: sus propios protagonistas, sus anécdotas y sus recuerdos imborrables. La nuestra empezó bien pronto en la tarde del viernes 9 de Julio, en Conde Casal, donde nos esperaba el autobús que nos llevaría a la Ciudad del Rock de Arganda del Rey. Poca cola en el transporte y un corto viaje que nos dejó en la puerta de nuestro destino, donde se veía poca gente, normal cuando aún no se habían abierto las puertas del recinto y hacía ese calor de infarto.
Tras un pequeño retraso en el horario de apertura, la gente que estaba ya allí haciendo cola empezó a entrar con fluidez, y así poder ver a los primeros artistas encargados de abrir el Summer Stage y el Stardust Area: José AM y Adrian Rodd vs Nole.
Nada más entrar, dimos un rodeo por todo el recinto, en el que no faltaba de nada: escenarios, zona de descanso, fuentes de agua potable, puestos de comida rápida, aseos por todas partes, etc…



Obtuvimos muy buena sensación de los escenarios, con una muy buena separación sin estar muy lejos unos de otros. Cada escenario bastante espacioso y accesible desde cualquier parte, con lo que no había problema en cambiar de escenario o poder acceder a la primera fila. Las zonas VIP muy bien posicionadas para no perder ojo a los artistas que irían pasando por el festival, y un área de descanso con sillones para descansar las piernas después de muchas horas de pie, sin duda una genial idea.

Agradecer las fuentes de agua potable, ya que se podía ir a por agua en cualquier momento sin tener que esperar colas ni agobios. En cuanto los puestos de comida rápida, había bastantes, lo que daba variedad a la hora de elegir y menos colas a la hora de pedir. No podemos pasar por alto lo deliciosa que estaba la comida, aunque esto no es competencia directa del festival…
En cuanto al sonido muy bueno en todos los escenarios, graves bastante concisos y sin distorsión, quizá bastante alto si nos acercábamos al principio, aunque teníamos la ventaja de poder escuchar la música aún estando alejados del escenario, aspecto que se agradece si se quiere disfrutar de los artistas sin agobios.
Poco a poco fue entrando cada vez más gente para ver una de las primeras actuaciones marcadas en rojo para muchos, Yellow Claw, que a base de trap y hard pusieron patas arriba el escenario principal, que a pesar de ser primera hora y del calor que hacía, consiguió atraer una pista con bastante gente preparada para saltar y bailar. Pese algún contratiempo, como la caída de su speaker, hemos podido ver en las redes sociales que ha sido una de las actuaciones que más ha gustado al público.

Después de esta actuación la gente se tomó su tiempo para respirar y refrescarse, donde pudimos ver el final de live de Victor Santana, y al grande y querido Paco Osuna. Así nos llegó el tiempo de cambiar de turno para ver a otro de los más esperados del cartel, Deorro, que empezó muy bien, pero fue decayendo poco a poco, un set algo monótono que hubiera encajado mejor en una sesión de una hora.
Era el turno para Dimitri Vangelis & Wyman. Los suecos, que pese a su increíble y conocida calidad en la producción, aún no tienen tantas “tablas” en los escenarios, fueron una de las gratas sorpresas del viernes. Un set cargado de mashups con vocales conocidas por todos (‘Firestone’, ‘Runaway’, ‘Reload’…) perfectamente conjuntadas con el progressive house más actual, como ‘Sun Is Shining’ de Axwell / Ingrosso que provocó uno de los momentos más mágicos de la noche. Y hablando de momentos mágicos todos esperábamos uno, ‘Payback’, uno de los temas más conocidos de los jóvenes escandinavos que utilizó Dimitri para pedir perdón por su desliz con las confirmaciones. El artista tiró de ironía y con un “#VayaTelaDimitri right?, I’m sorry for ruin the line up” nos anticipaba el espectacular drop de ‘Payback’, sin duda uno de los mejores momentos de su set, donde la gente enloqueció.

Tras los suecos tocaba el turno de Above & Beyond, estos grandes genios del trance consiguieron dejar atónitos a un público que los esperaba ansiadamente, ya que los británicos se dejan ver poco por España y tienen a un público en nuestro país entregadísimo. Todos sus seguidores buscaban una oportunidad como esta para disfrutar de ellos en directo, y ellos, conocedores de esta situación, no defraudaron con un set mágico en el que no faltaron referencias a su último álbum ‘We Are All We Need’.

Tras hora y media de pura magia llegaban los holandeses W&W. Un contraste demasiado grande que hizo que gran parte del público asistente optara por visitar otros escenarios, como fue nuestro caso, que pusimos rumbo al Stardust Stage para disfrutar de Rodhad y sus 3 horas de set, esperadas por gran parte del público asistente al festival.
Y por fin llegó otro de los momentos esperados para la legión de fans que lleva tras de sí. El elegido cinco veces mejor DJ del mundo, Armin van Buuren nos deleitó con una de sus sesiones más enfocadas a grandes festivales, mucho Trouse que hizo mover al público a su antojo y que dejó diferentes opiniones sobre el mismo. Este fue el momento culmen, y tras él, gran cantidad del público concentrado se dispersó a los otros escenarios, y otros directamente a descansar.

A continuación en el Summer Stage pudimos escuchar las dos últimas sesiones del día, y para el agrado de los que allí quedábamos, fueron de lo más dinámico. Primero Firebeatz cambiando de géneros entre el progressive house y temas más big room, haciendo sonar tracks como ‘Dragon’, lo nuevo de Garrix o su famosa colaboración ‘Helicopter’.
Por último, Abel Ramos nos hizo disfrutar con sonidos houseros con mucho groove, dejándonos sus últimos temas como ‘Get Back’, ‘Halo’ o el remix de Kryder y Genairo Nvilla a ‘Treasured Soul’. Una auténtica lástima que solo los pocos que allí quedábamos pudiéramos disfrutar del madrileño, ya que esa misma sesión al atardecer hubiera reventado la Ciudad del Rock.
Ahora debemos hacer una mención especial al Extreme Camp, que durante toda la noche se mantuvo lleno de seguidores de estos estilos más contundentes, y es que el cartel sin lugar a dudas fue el mejor que ha habido en España, con nombres como Radical Redemption, Code Black o el cierre espectacular de Gunz 4 Hire y Art Of Fighters vs Mad Dog, que mantuvieron hasta las 9 de la mañana a la gente saltando sin parar.

Tras un viernes de absoluto éxito en la Ciudad del Rock, tocaba disfrutar del segundo día de A Summer Story, un día enfocado a gente de mayor edad y en el que destacaban el Winter Stage con grandes figuras del underground y Oro Viejo, de la mano de DJ Nano para transportarnos unos años atrás y pincharnos la música que ha marcado una época.
Pero antes de todo esto tocaba disfrutar de un poco de sonido bass de la mano de Evangelos b2b The River, Dub Elements y Zomboy posteriormente, donde pudimos apreciar un Bass Experience con un sonido espectacular. Debido a la proximidad entre los escenarios, nos acercamos un par de veces a ver qué se cocía por la Extreme Camp, donde se podía escuchar el hard más extremo de la mano de los españoles Dany BPM y Kursez.

Una vez vistos y disfrutados los dos “stages pequeños” pusimos rumbo al main, que en este caso sería el Winter Stage, para disfrutar del techno de Maya Jane Coles y sus espectaculares visuales. Dos horas que disfrutamos bastante y que sirvieron de calentamiento para lo que estaba por venir en dicho escenario. Matador en formato live, Deep Dish y Tale of Us fueron los siguientes en pasar por un escenario ya abarrotado y disfrutando de una noche sin igual.
Entre tanto, asistimos al comienzo, algo retrasado, de la primera edición al aire libre de Oro Viejo, el cual merece un artículo aparte con todo lujo de detalles que os ofrecemos aquí. Un Oro Viejo que se encargó de abrir Iván Corrochano con un warm-up de algo menos de 2 horas para dar paso al gran protagonista de la noche, un DJ Nano que jaleaba al público asistente una y otra vez. Posteriormente Abel Ramos hizo su aparición como invitado especial de la noche, para traernos su característico sonido Over Drive. Cuando el reloj marcaba aproximadamente las 5 de la mañana, DJ Nano se encargó de tomar las riendas de la cabina para llevar a sus asistentes en volandas por un viaje sin igual a través de la música, que no entiende de edades.

El público, bastante numeroso, llenó el área delimitada de este escenario con gente de todas las edades, entre la que destacó la comprendida entre los 30 – 40 años, que disfrutaron sin duda de la música con la que crecieron.
Nosotros tuvimos que dejar a Nano para despedirnos del festival desde el escenario principal, no sin antes echar un ojo por la Extreme Camp y ver como disfrutaba la gente con el live de Evil Activities, pero con el tiempo necesario para disfrutar del capo Carola, que como siempre hizo bailar a la gente con su característico sonido. En cuanto vimos que faltaba poco para el cierre de A Summer Story decidimos coger sitio bien cerquita de la primera fila para disfrutar de una de las sesiones más esperadas de la noche (si no la que más), el regreso de Joris Voorn a Madrid.
No se movió ni un alma, lo contrario que el día anterior, todos queríamos disfrutar del holandés. Y así lo hizo, increíble sesión con un ritmo que te mecía, con el sol ya dándonos en la nuca, pero no pudimos para de bailar con su algo más de hora y media de sesión. ‘Sonic Highway’, ‘Mr. Bass’, remixes propios, algunas IDs… y el momento culmen de la noche, o de la mañana, según se mire, ‘Ringo’ hizo presencia en Arganda para cerrar de la mejor manera posible este festival.

Excelente primera edición de A Summer Story sin ningún fallo a tener en cuenta (que nosotros viéramos) en la que destacamos el buen rollo de todo el público asistente y las ganas de pasárselo bien.
Tres grandes escenarios, más de 5 estilos musicales diferentes, medio centenar de artistas de primer nivel, 27.000 asistentes y todo el cariño y el buen hacer de Disorder Events, una organización a la altura que ha sabido arreglar los fallos cometidos en el pasado Madrid Winter Festival y para la que solo hay buenas palabras desde las redes sociales.
Desde Wololo Sound felicitamos a todas las personas de producción implicadas en la realización de este evento, que siendo tan solo la primera edición creemos que será el festival de referencia en el verano de Madrid, y quién sabe si dentro de unos años también en el de toda España.

Esta historia de verano solo acaba de empezar. 


Puedes ver nuestro álbum de fotos del festival aquí.