Cuando un promotor monta un festival y tiene una ubicación adecuada y una fecha cómoda puede permitirse un poco de relajación a la hora de plantearlo. No es el caso del festival al que acudimos el pasado fin de semana en Cullera, Valencia.

La tercera edición del Medusa Sunbeach Festival contaba con el hándicap de celebrarse en la misma fecha que otro de los festivales más importantes de la península, el Dreambeach Villaricos, sin embargo también contaba con una gran baza a su favor: una organización de 10.
Y así es como supo plantar cara y superar grandes adversidades como una buena tormenta dos días antes del inicio del festival que supuso una rápida evacuación y vuelta a la calma al día siguiente o unas férreas medidas de seguridad ante una posible amenaza terrorista que solventaron con una fuerte presión policial tanto dentro como fuera del recinto.
Todo estaba listo para disfrutar de uno de los mejores festivales del verano en un amplio recinto acondicionado al efecto. Un cartel para quitarse el sombrero en el que pudimos disfrutar de la Swedish House Mafia al completo Axwell / Ingrosso, Steve Angello, Martin Garrix o Afrojack como cabezas de cartel y otros muchos artistas que no se dejan ver normalmente por nuestro país como Fox Stevenson, Paul Van Dyk o Benny Benassi.
Tras acomodarnos en el camping y repasar donde estaba situado todo nos dirigimos al festival donde pudimos escuchar los últimos minutos de nuestro amigo Albert Neve, que fue precedido por el francés abanderado del soul house, Michael Calfan. Un set que teníamos muchas ganas de disfrutar después de haberlo vivido meses atrás en Utopía Festival, y que una vez más no nos defraudó ni a nosotros ni al público que allí se congregaba.

Antes de continuar queremos hacer un alto en el camino (bueno, en este caso, en la crónica) para expresar nuestro asombro al ver el escenario principal por primera vez. Una imponente estructura de casi 30 metros de altura y 100 de ancho simbolizando la ciudad perdida de Atlantis que alcanzó su punto álgido durante la ceremonia de apertura coronándose bajo un gran espectáculo pirotécnico.

Después tuvimos la oportunidad de movernos y disfrutar de los CINCO escenarios, donde artistas de la talla de Jay Hardway, Siles, Ummet Ozcan o Snails siguieron haciendo bailar y vibrar al público en sus respectivos stages. La variedad musical fue sin duda una de las mayores características de Medusa, sin faltar casi ningún género, contentando así a la totalidad del público.
El reloj marcaba las 00:25 y el escenario principal se apagó para dar comienzo a la impresionante ceremonia de apertura. Comenzando con los acordes del majestuoso ‘Adiemus’ de Enya y con un juego de luces y color que iluminaba al público allí congregado empezaron a salir personajes mitológicos al escenario como si de un teatro se tratase. Comenzó entonces a sonar el himno oficial del festival, compuesto por los valencianos Roberto Sansixto y Eric Vesper con las vocales de Ruth Calixta, una pieza que encajó al dedillo con el espectáculo que allí estábamos viviendo y que culminó con una impresionante batería de fuegos artificiales. Al fin y al cabo estábamos en Valencia, tierra de fallas, ¿qué esperábamos sino pirotecnia de gran calidad?
Tras esta gran explosión los elegidos para seguir con la fiesta en el Mainstage no podían ser otros que W&W, que con sus continuos drops mantuvieron caliente la pista de baile a falta de que llegase el dúo más esperado de la noche, esos que tanto se hicieron de rogar en las confirmaciones y que tanta gente deseaba disfrutar. Axwell / Ingrosso tomaban los mandos de la cabina para ofrecernos hora y media de pura energía. Un set muy parecido a lo que nos tienen acostumbrados y sin muchas sorpresas, sin embargo la calidad del mismo hacía olvidarse de estos detalles y disfrutar al máximo de cada tema. Los suecos hicieron gala de su carisma y salieron a despedirse a la plataforma central con banderas españolas agradeciendo al público su entrega, algo que sin duda dice mucho de ellos.
Uno de los incovenientes de la gran selección de artistas en sus diferentes escenarios es la imposibilidad de ver a todos, y es que Netsky por un lado y Marcel Dettmann por otro eran unos de nuestros fijos antes de ver los horarios. Sin embargo, si que pudimos disfrutar de The PartySquad, Robert Hood o como no, del holandés Afrojack, con el que ya empezaron a flojear las fuerzas y muchos decidieron ir a descansar. Otros pudimos disfrutar seguidamente del holandés Dyro, que trajo un toque de aire fresco al Atlantis Stage con su particular electro, y del principio de Danny Avila, antes de ir a cerrar el día con uno de los cabezas underground, Chris Liebing en un, para esas horas, lleno Undersea Stage.

El calor y el escaso descanso nos hicieron relajarnos y disfrutar de la playa de Cullera la tarde del sábado, lo que supuso que entráramos poco antes del comienzo del set de nuestro amigo Sandro Avila. El madrileño derrochó energía y contundencia como solo él sabe hacerlo y las cada vez más personas que en el escenario principal se concentraban no pararon de saltar durante todo el set.
El relevo fue para JP Candela, que ofreció un set mucho más progresivo e incluso con tintes tribales, perfecto para adecuar el escenario a lo que vendría después. Progressive y trance caracterizaron el set del maltés Joven Grech, componente del grupo Tenishia, que puso color a la noche antes de llegar de nuevo a la ceremonia de apertura.
Tras este segundo show quisimos volver el tiempo atrás, recordar nuestros inicios con una de las míticas de nuestro país, DJ Marta junto a un incansable David de Radical. Nervios a flor de piel con cada track, y es que sería uno de los sets más emotivos a base de remember y poky. Una vez rejuvenecidos pusimos rumbo al escenario contiguo donde Nero cambiaba nuestros registros y, con una sesión más enfocada al dubstep de lo habitual, “partió” más de un cuello de los allí presentes.
Acercándose las 03:00 de la madrugada el Mainstage ya esperaba a otro de los capos suecos, un Steve Angello que venía con ganas de sorprender según nos contó minutos antes de salir a acción. Con unas cuidadas visuales como siempre, nos deleitó con otra hora y media para enmarcar, y, a pesar de lo que podíamos esperar, haciendo bastantes cambios en su set respecto a anteriores shows de este verano, presentándonos varias IDs muy interesantes. Para muchos el mejor set en el Mainstage de todo el fin de semana, y donde nos dejó con ganas de más cerrando con su mashup ‘Someone Else vs The Ocean’. Dura papeleta para los que venían tras el sueco.
Aquí tenemos que dar las gracias a la organización por cambiar el inicial horario de Joris Voorn, que finalmente cerró su escenario con un mágico set amaneciendo. Menos contundencia que sus antecesores Pan-Pot, pero si con ese encanto y esa elección única de pistas con la que crea una conexión con el público y una atmósfera especial. Nada mejor que terminar el segundo capítulo con el mago, delicias para intentar descansar lo más posible con el sol ya en lo alto.
El tercer y último día se presentaba en principio más tranquilo, teníamos que disfrutar al máximo y sabíamos claros los artistas que necesitábamos ver para ello. Con un horario temprano y en el escenario Atlantis comenzábamos la jornada con dos tapados del cartel: Fox Stevenson y Quentin Mosimann. El primero con su desparpajo habitual nos brindó un set muy alegre, donde las vocales de drum and bass y las melodías tropical iban turnándose haciédonos disfrutar y bailar. El francés por otro lado venía cargado, literalmente. Batería, teclado, micro, y por supuesto, la disposición de CDJs y mesa habituales. Progresando desde un progressive tranquilo, pasando por electro y big room, todo se hacía ameno viéndole como pasaba de tocar la melodía con el teclado, a la percusión con la  batería, o entonar la letra de uno sus temas. Un espectáculo digno de admirar.
Tras esto y parar para disfrutar de uno de los variados puestos de alimentación volvimos a la batalla cuando Benny Bennassi ya estaba en el escenario. Un mítico en la escena que gracias a su trayectoria y experiencia supo leer al público y darles lo que esperaban. Mucho baile y melodías conocidas antes de pasar a la última ceremonia de apertura, y hacer acto de presencia la elegancia del trance con un Paul van Dyk todavía renqueante, y luego la potencia del big room con Brian Cross y las hermanas Nervo justo antes del plato fuerte de la noche.

Aquí nos atreveríamos a decir que sin lugar a dudas el recinto del escenario principal alcanzó su mayor lleno durante todo el fin de semana, y es que el joven Martin Garrix mueve verdaderas masas. Y no solo eso, sino que durante toda su actuación el público estuvo más que vivo, coreando, moviéndose y contestando a todo lo que el holandés les gritaba por el micro. Con temas como su ‘Animals’, ‘Lions In The Wild’ o ‘Dont Look Down’ los decibelios llegaron a su máximo nivel.
El último de los cabezas de cartel del Mainstage terminó por todo lo alto pero todavía quedaba noche y amanecer para seguir disfrutando de nombres grandes en el escenario techno. Y es que el capo Marco Carola no defraudó en su inicio de sesión, y nuestro querido Paco Osuna puso el broche final con un escenario abarrotado y un público entregado. 
El sol ya nos daba los buenos días y con él empezábamos a sentir ese amargor de cuando se termina algo en lo que has disfrutado casi en familia. Pero otro sentimiento empezaba a nacer… y es que Medusa 2017 está ya un poquito más cerca.

No queremos finalizar esta crónica sin agradecer a Ibai Cereijo (Woo Media) por el trato excelente brindado durante todo el festival y a todo el equipo de producción por hacer de esta tercera edición algo impresionante. Aspectos como estos son las que hacen que 145.000 personas confíen en este gran festival. ¡Nos vemos en la cuarta edición de Medusa Sunbeach Festival!

Cofundador de esta gran familia. Ingeniero de Telecomunicaciones y amante de la música electrónica. Progressive house como forma de vida.